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  Por Maria Ulled Farkas
TRAS LAS HUELLAS DEL HIJO DEL TRUENO

Muchas son las razones que pueden mover al peregrino a lanzarse a recorrer una de las diversas rutas que llevan a Santiago de Compostela. Ya sea por cuestiones religiosas o por impulsos netamente culturales o deportivos, la peregrinación a Santiago nunca decepciona. Y es que son muchos los que después de abrazar al Santo una vez no pueden evitar repetir lo que para ellos ha sido una experiencia única.

Cuenta la tradición, hoy día apoyada por varios textos históricos, que después de peregrinar por el norte de España, Santiago el Mayor regresó a Palestina para predicar la palabra del Maestro. Allí su pasión y vehemencia le valieron el desprecio de Herodes Agripa quien ordenó su decapitación. Poco después de morir, Teodoro y Atanasio, dos discípulos suyos robaron su cuerpo y emprendieron viaje por mar hacia España. En siete días alcanzaron las costas gallegas de Iria Flavia, cerca de la actual villa de Padrón.

Muchas fueron las vicisitudes que tuvieron que pasar los discípulos de Santiago para lograr dar sepultura a los restos de su maestro hasta lograrlo en el emplazamiento donde hoy se encuentra la Catedral del apóstol más apasionado.

Las continuas guerras e incursiones de otros pueblos obligaron a los cristianos a mantener las reliquias del apóstol escondidas hasta que poco a poco cayeron en el olvido. No será hasta el año 820 aproximadamente que es redescubierto el sepulcro del apóstol. El obispo de Iria Flavia puso en conocimiento del rey Alfonso II, el Casto, el hallazgo y este no dudó en recuperar el culto al apóstol perdido en los años de oscuridad anteriores y utilizarlo como elemento catalizador político religioso para unificar la zona en contra de las agresiones del Islam.

El Pico Sacro

Desde entonces empezaron a configurarse las rutas que hoy en día nos llevan a través de innumerables poblaciones hasta Santiago de Compostela. El camino de Santiago era sobre todas las cosas una ruta de peregrinación religiosa hacía la tercera de las ciudades más importantes en la fe cristiana junto con Roma y Jerusalem.

Hoy en día sigue teniendo ese espíritu sacro con el que nació, pero en él se funden otras muchas razones como pueden ser el disfrute de la naturaleza, el arte, la gastronomía y una vivida experiencia de convivencia y superación personal. El recorrido se puede hacer a pie, a caballo o en bicicleta. Todos aquellos peregrinos que lo deseen pueden pedir la Compostela, un diploma en latín que acredita que han realizado el Camino.


Rutas inolvidables

No cabe duda de que hay muchas más pero son cinco las rutas más preparadas y aconsejables para acoger los miles de peregrinos que se dirigen a Santiago en años jacobeos como este. Cada vez que el día 25 de julio cae en domingo, España se prepara para un nuevo año jubilar y para dar el mejor servicio a las miles de personas que, como decimos, se lanzan a los caminos. Éstas son las cinco rutas más conocidas y con más encanto para realizar un Camino a Santiago inolvidable:

CAMINO DEL NORTE O DE LA COSTA: Es quizá la ruta más histórica, la primera que toman los peregrinos de todo el cristianismo de la época para alcanzar Santiago de Compostela. Este es el camino primitivo, es decir, el que eligieron los primeros peregrinos, a partir del momento en que se descubre la tumba del Apóstol, para llegar hasta Santiago. Su trazado atiende indudablemente a que, dado que la dominación por parte de los musulmanes alcanzaba muchos territorios de las zonas más norteñas de la península, los peregrinos se veían obligados a evitarlas.

"El camino de Santiago era sobre todas las cosas una ruta de peregrinación religiosa hacía la tercera de las ciudades más importantes en la fe cristiana junto con Roma y Jerusalem"

Hacer el Camino de la Costa, es hacer uno de las más bellos, atractivos y emocionantes Caminos de Santiago. Discurre en su mayor parte, entre las montañas y el mar de Cantabria. Sus vistas no tienen desperdicio alguno: la mirada del peregrino se pierde frecuentemente en la azul lejanía de las aguas del mar y el verde intenso de las montañas. A su paso el peregrino tropieza con un sin fin de caseríos, pequeñas aldeas de montaña y otros pueblos y localidades marineras. Sin embargo también encuentra grandes y hermosas ciudades. Durante todo el recorrido el peregrino puede disfrutar de la gastronomía y la hospitalidad de sus gentes.

VIA DE LA PLATA: Es un recorrido de prácticamente 1.000 kilómetros, partiendo desde Sevilla, y atajando por Puebla de Sanabria y Orense, hasta Santiago de Compostela. Otra alternativa, es no abandonar la Vía propiamente dicha y alcanzar la peregrina ciudad de Astorga, donde enlaza con el Camino Francés.

Tanto si se escoge la primera como la segunda, ninguna de las posibilidades defraudará al peregrino, ya que se trata de un camino milenario en el sentido de que el caminante puede encontrar toda suerte de vestigios; columna vertebral de la península Ibérica, este eje hizo posible y facilitó el tránsito de las tropas romanas y más tarde la invasión árabe así como también fue una magnífica vía de penetración para la reconquista de Extremadura y Andalucía.

El que se conozca como Vía de la Plata puede inducir a pensar equivocadamente que es consecuencia del tráfico de metales preciosos entre las minas del norte como Asturias y León y otras ciudades, situadas más al sur como pudieran ser Mérida e incluso la propia Sevilla desde donde parte la ruta. Sin embargo, hoy parece claro, que se debe a la evolución del término árabe B´lata, cuyo significado es: Camino empedrado, en una clara referencia a la calzada romana, que tanto utilizó el Imperio Omeya en sus conquistas hacia el norte.

Es esta calzada romana con sus pulidas piedras, que en buenos tramos aún se conservan, los miliarios que salpican todo el trazado, ruinas que dan testimonio de su inmensa cultura, iglesias, puentes, acueductos y catedrales, todo ello sumergido en un paisaje de singular belleza, las que hacen de esta vía de trashumancia una experiencia única para el peregrino que decide "sufrirla" y disfrutarla.

CAMINO FRANCÉS Y ARAGONÉS: Declarado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO es el primer Itinerario Cultural Europeo. Esta ruta es conocida como el Camino de los Caminos por su importancia artística, la afluencia de peregrinos y su peso histórico pues no en vano es el más utilizado desde el siglo XII por los caminantes en su peregrinación hacia Santiago.

Tras pasar los puertos pirenaicos de Somport en Huesca y Roncesvalles en Navarra ambas ramas se unen en el Puente de la Reina y siguen por La Rioja, Burgos, Palencia y León para entrar en Galicia por O Cebreiro.

El Camino Francés parte de Saint Jean Pied de Port, y consta de casi 800 kilómetros hacia el oeste, con la Vía Láctea que acompaña desde el cielo y la esencia de una ruta milenaria desde la tierra. Igualmente esta ruta ofrece al peregrino la contemplación de milenarias arquitecturas. Iglesias, puentes calzadas ermitas, monasterios, salen al encuentro del peregrino, conformando una de las rutas más ricas para los apasionados del arte de todos los Caminos que llevan a Santiago.

"El Camino Francés parte de Saint Jean Pied de Port, y consta de casi 800 kilómetros hacia el oeste, con la Vía Láctea que acompaña desde el cielo y la esencia de una ruta milenaria desde la tierra"

Por su parte el Camino aragonés sale de Somport y sigue durante seis jornadas el cauce del río Aragón hasta llegar al embalse de Sangüesa. Son tan solo 170 kilómetros divididos como decimos en seis jornadas en los que predominan los cambios bruscos de paisajes y por tanto es especialmente interesante este trayecto para aquellos que disfrutan de la naturaleza. De un día para el otro se pasa de frondosos bosques a extensas praderas con abundantes fortificaciones en el camino. Después espacios abiertos y áridos, amplios valles y el angosto desfiladero de la Foz de Lumbier y finalmente el alto de Loiti dará paso a las suaves laderas de la Sierra de Alaiz. Como en todas las rutas la carga histórica y la belleza de los monumentos de ésta no defraudan al peregrino.

RUTA DEL EBRO: Hacer la Ruta Jacobea del Ebro es emprender un camino con la inseparable compañía del río Ebro. Aunque solo fuese por este hecho, esta ruta ya sería por sí sola muy interesante. Sin embargo no solo el Ebro deslumbra al peregrino. La ruta del Ebro se encuentra jalonada de localidades con una gran tradición jacobea y por tanto llenos de Historia. Además no hay que olvidar los numerosísimos vestigios romanos, consecuencia directa de los asentamientos que a la vera del Ebro tuvieron lugar en épocas de la Roma Imperial.

Esta ruta sorprende al peregrino por su gastronomía y la hospitalidad de las gentes que habitan en las tierras regadas por el Ebro. Del Baix Ebre a las Tierras Altas y hasta llegar a la Rioja pasando por las localidades más sureñas de Navarra, el peregrino podrá degustar la mejor gastronomía y el mejor vino.

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