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  Por Paloma Gil
paloma.gil@revista80dias.es

El esquí, como deporte, nació en los Países Bajos hace más de mil años, pues era el método empleado por los cazadores y pastores para desplazarse utilizando un par de listones y un bastón. Siglos más tarde, se ha perfeccionado una y mil veces hasta convertirse en deporte olímpico en 1924.

Actualmente se trata de un deporte un tanto elitista debido al elevado precio del equipo y al despliegue de medios necesarios para su práctica, sin embargo, cada vez está más de moda. De hecho, más de cien millones de personas en el mundo practican el esquí alpino recreativo.

Este deporte no puede aprenderse en soledad, ya que exige movimientos específicos, pero con una semana de breves clases es suficiente para empezar a disfrutar de las montañas blancas.

La práctica del esquí es necesario realizarla en compañía.

Elegir el equipo

Elegir bien el equipo es algo realmente importante y es necesario tener siempre en cuenta los últimos modelos y las diferentes técnicas. Por ejemplo, actualmente todos conocemos los famosos esquíes Carving, pero cinco años después de su aparición, la temporada europea 2000 se vio revolucionada ante la aparición de las tablas para el llamado esquí fuera de pista o Freeride, así como de los primeros esquís de slalom con cotas Carving. Los Freeride son originarios de Estados Unidos, pues allí el esquí fuera de pista es más importante y cuenta con zonas especialmente señalizadas y controladas para esquiar sobre nieve virgen.

Se trata de una tablas esencialmente parecidas a las convencionales, cuya única diferencia es que son un poco más anchas para evitar, en la medida de lo posible, que el esquiador se hunda en esa nieve. Si bien, también es cierto que los esquís Freeride ha sido construidos bajo el patrón de los Carving, es decir, se trata únicamente de unas cotas sobredimensionadas para mejorarlos.

Cuando se comenzaron a utilizar los Carving en el slalom, en seguida fueron varias las marcas que comenzaron a construir este tipo de tablas, de características especiales.

Con práctica los resultados serán notables en poco tiempo.

Tipos de esquÍ

Dentro del esquí competitivo se distinguen dos grandes modalidades que son la alpina y la nórdica. Sin embargo, existen otras modalidades como el esquí de fondo, que son mucho más relajadas en este sentido.

El esquí alpino, procede del centro de Europa, comprende pruebas de velocidad en pistas con una gran inclinación; y habilidad, conocida como slalom. El slalom se divide en especial y gigante. Consiste en seguir un recorrido en zigzag, señalado por pares de banderas clavados en la nieve.

Mientras que esquí nórdico procede de Noruega y algunos países de la Europa septentrional. Compone de carreras de fondo entre los 18 y los 50 kilómetros, sobre pistas con elevaciones, descensos y pistas llanas, aunque también cuenta con algunas pruebas de relevos y saltos.

El esquí alpino es una de las modalidades más conocidas.

CÓmo subir a la montaÑa

Para llegar a la cima de las montañas y emprender el descenso es necesario utilizar los distintos medios de elevación. El más cómodo es el funicular o tele-cabina, en el que caben unas 30 personas con las tablas en la mano, aunque por desgracia, también es el menos abundante de todos. El más común es el tele-silla, organizado por tramos cortos, lo cual suele obligar a realizar trasbordos. La parte más positiva es que no es necesario quitarse las tablas para utilizarlos y a su vez, permiten descansar al esquiador. Por último, están los tele-arrastres, una especie de percha en cuya punta hay una ruedecita que se coloca entre las piernas y uno se deja deslizar por la nieve, agarrado suavemente al palo metálico que está enganchado al cable que arrastra.

Entre las técnicas fundamentales que todo esquiador debe dominar se destacan la combinación de cambios de peso, el viraje y el frenado. Lo más importante es trabajar las rodillas y la cadera, con muy poca rotación de hombros. Las rodillas son los “amortiguadores” y deben ir siempre un poco flexionadas, mientras los brazos ayudan a mantener el equilibrio y facilitan las curvas. Los pies se encuentran siempre, en posición paralela, con el esquí que está en la parte interna de la montaña, el del monte, un poco adelantado con respecto al del valle (el de la parte externa). El esquiador busca que el peso del cuerpo repose sobre el del valle, pues así trabaja el canto interior del mismo y no le permite deslizarse hacia abajo. Según se pretenda girar a un lado u otro se modifica el peso sobre una tabla o la otra,; mientras que para frenar se gira en cualquiera de las dos direcciones y se derrapa. Se trata más bien de una especie de deslizamiento de costado, seco. Aunque esta forma de frenar es más técnica y avanzada que la ya mencionada y famosa cuña.

Aprender a esquiar

En todo el mundo se ha unificado la enseñanza y ya no existen diferencias entre las diferentes escuelas. Por ejemplo, hace 20 años, se aprendía a esquiar con unas tablas de 2,20 metros de lardo, mientras que hoy se utilizan unas especiales de tan sólo 1,50 metros y un poquito más anchos de lo normal, ya que así se facilita el desplazamiento de los principiantes que pueden deslizarse con mayor seguridad. Esto permite que sean necesarios solamente 4 ó 5 días para poder emprender el descenso en solitario.

Las clases suelen impartirse en grupos reducidos de no más de diez personas. El tiempo de clase no excede las 3 horas por lo general.

Con la práctica podremos arriesgarnos a esquiar en pistas más complicadas.


NORMAS DE SEGURIDAD

EL SIGNIFICADO DE LOS COLORES: Las pistas están marcadas con distintos colores, de acuerdo con su grado de dificultad, inclinación y, en general, orografía. Esto facilita a los esquiadores el conocimiento de la pista por la que van a lanzarse.

VERDE: es la más fácil con una inclinación muy suave.

AZUL: son un poco más exigentes, con un grado de dificultad mayor.

ROJA: son pistas baste difíciles de descender.

NEGRA: éstas son las más difíciles, pues además de pendientes muy pronunciadas, pueden contener saltos y bañeras (badenes).

Normalmente, las pistas suelen ser alisadas durante las noches, de forma mecánica con los llamados ratracs, unos tractores oruga bastante grandes.

La actividad en las estaciones de esquí suele terminar en torno a las seis de la tarde, sobre todo, dependiendo de la hora a la que oscurece en la zona. A esa hora es cuando se alisan las pistas y se reorganiza todo para que a la mañana siguiente esté a punto para volver a empezar. Esto se hace, fundamentalmente porque las huellas que deja el esquí, constituyen una dificultad añadida a las pistas y pueden provocar caídas, sobre todo al final del día, cuando las huellas son ya muchas.

ATROPELLOS: es muy común ser atropellado por los principiantes que se desplazan a gran velocidad sin dominar aún demasiado bien las tablas. Sin embargo, el principal peligro lo constituyen los cantos, porque son cortantes y pueden provocar heridas. Los árboles no implican prácticamente ningún riesgo y los precipicios y zonas de avalanchas están protegidos con redes y perfectamente señalizados.


A TENER EN CUENTA

Los bastones: son los que ayudan a controlar el movimiento y la velocidad. Para lograr el efecto uno debe empuñar el mango del bastón.

La posición: es imprescindible mantener las piernas flexionadas, el cuerpo relajado y suavemente inclinado hacia delante.

Las fijaciones: permiten que la bota y la tabla estén unidas. Suelen tener 3 ejes que son los que permiten liberar la bota en las caídas y evitar otro tipo de problemas más graves.

Frenar: es lo más sencillo del mundo, el movimiento es conocido como cuña porque literalmente es lo que se hace al doblar ambas rodillas hacia adentro y mantener el equilibrio sin que el peso del cuerpo pierda su eje. La parte delantera de las tablas se prácticamente se toca, mientras que las colas quedan ampliamente separadas. Existe otra forma de frenar, mucho más técnica, que es el canteado . Esto es, se fuerza uno de los bordes de la tabla contra la nieve, manteniendo las puntas separadas 6 ó 7 centímetros mientras se van separando las colas.

Girar: si se esquía de forma paralela se debe comenzar separando la cola del esquí que esté del lado externo de la curva e ir desplazando el peso del cuerpo sobre esa tabla. Entonces, a medida que se gira se cantea este esquí para ir manteniendo la estabilidad mientras se va girando. Finalmente, se levanta el esquí interior para colocarlo en paralelo al otro esquí y retomar el camino.
EL EQUIPO

La ropa: La prenda debe contar con recubrimientos provistos por membranas de politetrafluoretileno para que sea impermeable y no terminemos la jornada chorreando agua fría. Además, así será más resistente al viento sin provocar una mayor transpiración del cuerpo.

Las costuras son un punto muy crítico, así como el calzado ya que es el lugar por el que puede colarse el agua, así que es conveniente que ambos cuenten con un sistema de termosellado. También es común que otras prendas utilicen este sistema, como los guantes, zapatos, forros que recubren la membrana, pues ello permite proteger del viento sin modificar la capa de aire que existe entre el cuerpo y la prenda y es uno de los mejore aislantes térmicos.

Las botas son de plástico, deben ser impermeables y se amoldan perfectamente a la planta de los pies del esquiador, además son bastante calientes, por lo que se suelen utilizar calcetines no demasiado gruesos y que no impidan la función inmovilizadora de la bota.

Normalmente los pantalones son de telas elásticas con tirantes. En cuanto a lo demás, lo normal es ropa cómoda, de abrigo aunque no demasiado ya que uno estará en constante movimiento y lo fundamental es mantener la movilidad y no agobiarse con kilos de ropa innecesaria. También es recomendable llevar una braga alrededor del cuello y no una bufanda, cintas en la cabeza para recoger el pelo y, al mismo tiempo, mantener las orejas calientes, gorros, guantes y gafas de sol o, en su caso, de ventisca, para aquellos días en que hay temporal de nieve. También es muy importante recordar que, el sol, al reflejarse en la nieve, quema la piel con más rapidez incluso que en la playa, de manera que se recomienda muy especialmente utilizar protectores solares, cremas y cacaos de labios para evitar dolorosas quemaduras al final del día.

Los esquís: o tablas, están fabricados en titanio y otros materiales de alta resistencia, pero a su vez flexibles. Las medidas pueden variar bastante dependiendo del tipo de esquí que se practique y de la técnica seguida por cada persona, ero lo más normal oscila entre 1,80 y 2,20 metros. Cuando se está empezando es mejor que sean más cortos, mientras que los más largos son ideales para mantener el paralelo a gran velocidad. Suelen pesar en torno a los 7 kilos y llevan fijaciones metálicas en el lugar en el que se va a encajar la bota, estas fijaciones son las que traban los pies de forma que ofrecen estabilidad, pero ante el mínimo movimiento anormal se sueltan automáticamente para evitar el riesgo de una fractura.

Los extremos delanteros están levemente erguidos, mientras que la espátula (la parte trasera) es completamente lisa. Cada tabla cuenta con un revestimiento de plástico que es lo que le da velocidad a la hora de deslizarse, mientras que a ambos lados, aparece un canto metálico que sobresale mínimamente y que es el que otorga la direccionalidad a la tabla y adherencia, al impedir que ésta resbale hacia los lados.

Los bastones: deben ser ligeros y cómodos de manejar, suelen estar fabricados de aluminio o acero y sus medidas varían también en función de la persona, aunque la media oscila en torno a los 1,20 metros. Su función es la de estabilizar.



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