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  María Ulled
redaccion@revista80dias.es

Seductora y romántica, amplia y luminosa, gélida y entrañable aparece la bella Budapest, una de las capitales centroeuropeas más extensa, y la más occidental de la antigua Europa Oriental.

Budapest es, como pocas capitales europeas, una urbe fluvial. El Danubio, espectacular ya desde las tierras bávaras de Passau, adquiere en la capital de Hungría la magnífica solemnidad que lo convierte en el emperador de los ríos europeos. Resulta una paradoja histórica que un pueblo como el húngaro, llegado en torno al siglo X a Centroeuropa desde las estepas asiáticas, un pueblo guerrero, jinete y cazador, acabara construyendo, con infinitas aportaciones de todo el mosaico de pueblos de la región, como alemanes, judíos, checos, eslovacos y polacos, una de las ciudades más fascinantes del viejo continente.

Ciudad barata donde las haya, Budapest ha dejado de ser el complemento perfecto para una estancia en Praga o Viena para convertirse en un destino turístico en solitario desde hace unos años y es que la Perla del Danubio, como se conoce a Budapest, tiene mucho que ofrecer a sus visitantes.

Históricamente Budapest fue un importante asentamiento romano del que han quedado constancia sus baños, edificios y calzadas, en concreto sobre la vía Aquincum, que atraviesa las afueras de la ciudad hacia el sur.

La fundación de la ciudad no se produjo hasta el año 896 d.C, por siete tribus magiares que derrotaron a los romanos y establecieron dos ciudades separadas por el río Danubio, Buda y Pest . El momento de mayor esplendor se produjo en la segunda mitad del siglo XV, merced al Emperador San Mathias Corvino. Posteriormente fue arrasada por los turcos, que mantuvieron el dominio sobre Buda hasta el año 1.686 en que fueron derrotados por los cruzados. Desde ese momento hasta la I Guerra Mundial se sucedieron distintos reyes y emperadores, sobresaliendo el periodo del reinado de la Emperatriz María Teresa, hasta la muerte del Emperador Francisco José, su sucesor Carlos IV se vio obligado a ceder el trono a un gobierno dictatorial hasta la II Guerra Mundial.

La ciudad de Buda se eleva sobre la orilla del Danubio, donde domina la ciudad el denominado Bastión de los Pescadores , declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad. Es una fortificación ubicada sobre la Colina del Castillo formada por siete torres de observación, en recuerdo por las tribus fundadoras de Hungría. En el interior del Castillo, junto a las torres, se erige una estatua ecuestre de San Esteban I, patrono y fundador de la ciudad. El elemento más importante es la magnífica Iglesia de Nuestra Señora más conocida como Iglesia de San Matías , donde tuvieron lugar varios acontecimientos históricos como la coronación de Segismundo de Luxemburgo y otros reyes posteriores. Frente a la iglesia se alza el antiguo Ayuntamiento, con la estatua de Palas Atenea en una de sus esquinas y la estatua barroca de la Trinidad en el centro de la plaza que erigida en el siglo XVIII, está rodeada de algunas casas barrocas que sobrevivieron a la II Guerra Mundial y diversas puertas medievales y edificios góticos.

Por la avenida paralela al Danubio llegamos al puente más famoso y fotografiado de Budapest, el Puente de las Cadenas , construido en el siglo XIX. El Palacio Real con unos amplios jardines y un magnífico mirador, junto con la Galería Nacional y el Museo de Historia son los principales puntos turísticos de la ciudad. Continuando hacia el sur se eleva la Colina Gellert a cuyos pies se encuentra el Hotel Gellert , de estilo Art Noveau, famoso por sus baños termales, donde por un precio asequible se puede tomar un baño y recibir un masaje terapéutico. En la cima destacan una fortificación del siglo XIX, y el Monumento a la Liberación conocidos como la Citadela . Desde este punto podemos observar la ciudad, la majestuosidad del Danubio y los nueve puentes que lo cruzan entre los que destacan el de la Libertad , el Puente de la Emperatriz Isabel (Sissi) y el Puente de Margarita que nos da acesso a la isla que lleva el mismo nombre.

Entre Buda y Pest es de obligada visita la Isla Margarita , que en la Edad Media le sobrevino el nombre de La Isla de los Conejos por ser el espacio para la cacería de la realeza. Los turcos convirtieron posteriormente toda la isla en harem, siendo actualmente el parque más agradable y extenso de la capital.

En la otra orilla encontramos la antigua ciudad de Pest. Su principal monumento, el Parlamento Húngaro, con estilo neogótico fue construido para conmemorar la celebración del milenio basando su arquitectura en la del Parlamento de Westminster. No muy lejos de allí se encuentran el Museo Etnográfico , el Ministerio de Agricultura y el precioso edificio Art Nouveau de Correos . En la amplia avenida que parte del Danubio se despliega la enorme Plaza de los Héroes , en cuyo centro se eleva un ingente obelisco coronado por el Arcángel Gabriel, rodeado por las estatuas de los siete líderes magiares.

Otros monumentos importantes en el lado de Pest son la Tumba del Soldado Desconocido y la Basílica de San Esteban . La Ópera , ubicada en el número 22 de la avenida Andrassy es un bello edificio de estilo neorrenacentista italiano con mármol y recubrimientos de oro que fue construido bajo el modelo de la Ópera de Viena. La avenida Andrassy, típica del siglo XIX fue la vía real de la burguesía de la época y vale la pena recorrerla a pie para conocer sus diferentes estilos arquitectónicos. El Museo Nacional, uno de los más importantes de Europa hasta que sus colecciones fueron divididas entre los distintos museos de la ciudad y alberga las preciadas joyas de la corona húngara y exhibe diferentes exposiciones, como la de la pintura italiana del siglo XVI, la española de El Greco, Goya y Velázquez o la impresionista francesa. Otros puntos de interés son la gran Sinagoga y el Barrio judío , muestra de la mezcla fantástica de la arquitectura bizantina, árabe y clásica.

Toda la Historia de Budapest está presente hoy, para el viajero, en la ciudad. Sinagogas y mausoleos, héroes de la épica magiar y cafés de las conspiraciones decimonónicas y anticomunistas. Es una gran ciudad melancólica en la que se funden la belleza y la tragedia. Pero en muy pocas ciudades se puede percibir tanta pasión por la vida como en éstas dos convertidas en una, Buda y Pest, por las que se puede recorrer la historia de Europa, con sus monumentos y los muñones de sus tragedias y batallas. Recorrer las calles de Budapest no es únicamente un encuentro con la Historia , es todo un viaje de sensaciones, emociones y sabores, producto del misterio y el encanto que envuelve a esta ciudad. Budapest es, siempre, una ciudad de ensueño.




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