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San Fermín. En espera del 'chupinazo'

 

PEDRO LEZCANO / FOTOS: SERVICIO DE PROMOCIÓN DEL GOBIERNO DE NAVARRA

Faltan dos minutos para las 12 de la mañana del seis de julio. La plaza del Ayuntamiento de Pamplona está invadida por una multitud expectante y nerviosa, cuyos atuendos y pañuelos al aire tiñen el ambiente de blanco y rojo sangre. A medida que se acerca la hora la tensión se acrecienta. La gente se oprime una contra otra, en un espacio donde no cabe un alma más, con la vista fijada invariablemente en el balcón del Ayuntamiento.

La estampa se adorna con cánticos, vivas al santo y el correr del champán por las gargantas del personal. El reloj marca la hora señalada cuando el miembro del consistorio designado por el alcalde enciende la mecha del Txupinazo. La multitud ruge. Un estallido y un grito unánime: ¡Viva San Fermín! ¡Gora San Fermín! A partir de este momento, la locura se expande como una riada irrefrenable por las calles de la capital navarra. Señores: San Fermín ya está aquí. Prepárense para ocho días de fiesta sin descanso.

Así es, como bien refleja el párrafo introductorio, quién visita Pamplona entre el 6 y el 14 de julio debe haberse curtido antes en un buen número de fiestas patronales y saraos varios, si no quiere verse superado por la madre de todas las celebraciones. Pero no os asustéis. Si aún no habéis obtenido la experiencia previa suficiente, aquí está Revista80Dias.es para daros unos cuantos consejos que, junto con esa inclinación innata que posee todo español hacia el asueto, hará que os graduéis con honores en la Academia festiva mundial por antonomasia: las fiestas de San Fermín.

Consejos para unos buenos Sanfermines

En primer lugar, como en todo festejo, el alcohol será, seguramente, parte de tu dieta. El vino y el champán tienen mucha aceptación para refrescar aquellos gaznates resecos que lo demanden. Desde aquí os recomendamos que no abuséis de él. Merece la pena estar sobrio para disfrutar de todo lo que esta ciudad ofrece en fiestas: las dianas, los encierros, desfiles, corridas de toros, pasacalles, la salida de las peñas, las procesiones, los festivales, los gigantes, los conciertos, los fuegos artificiales… Todo es demasiado atractivo como para estar tirado en cualquier acera durmiendo la borrachera en espera de amanecer para empalmarla con la siguiente. Las zonas de marcha recomendables: el casco viejo, San Juan e Iturrama son las que más destacan. En ellas puedes encontrar cualquier tipo de ambiente que busques.

No olvidéis alguna prenda de abrigo. La mayoría de vosotros vivirá la noche pamplonesa, y la capital navarra durante estas fechas suele sorprendernos con alguna noche bastante refrescante. No te arriesgues a que un catarro o una gripe te dejen fuera de juego.

En cuanto al calzado, es recomendable vestir alguno que te proteja por completo el pie. Tened en cuenta que la aglomeración de gente es mucha (se calcula que se duplica la población de Pamplona) y los pisotones están a la orden del día. Además, los residuos que genera tal cantidad de gente no siempre se depositan en los puntos de limpieza. Hay muchos descerebrados que no tienen complejos en reventar botellas de cristal contra el suelo una vez finiquitan su contenido (generalmente etílico), con lo que las posibilidades de sufrir cortes aumentan considerablemente.

Si por algo son famosas las fiestas de San Fermín es por sus encierros. A partir del 7 de julio, todas las mañanas a las 8.00 en punto se sueltan seis toros desde los Corrales con dirección a la plaza de toros. La distancia son 800 metros , y desde aquí os aseguramos que ninguno de vosotros será capaz de cubrir la distancia más rápido que los animales. Así que, si os decidís a correr procurad hacerlo en plenitud de facultades, tanto físicas como anímicas, y tened en cuenta el riesgo que afrontáis no sólo vosotros, si no también los que corren a vuestro alrededor. Delimitad un punto para iniciar vuestra carrera y otro para vuestra retirada (ya os hemos dicho que hacer todo el trayecto es además de una locura, prácticamente imposible). Mientras corréis tratad de controlar todo lo que ocurre a vuestro alrededor (distancia con los toros, obstáculos – las caídas son muy abundantes-, posibles refugios…) y si caéis al suelo no tratéis de levantaros y continuar. Manteneos inmóviles con las manos protegiendo vuestra cabeza (alguien se encargará de avisaros de que los toros pasaron). Por último no corráis detrás de los toros ni tratéis de citarlos o tocarlos. Con esto sólo conseguiréis que se fijen en vosotros o que se giren sobre sus pasos y no lleguen a la plaza con prontitud, lo que provoca que el encierro se vuelva aún más peligroso. Por último, si vuestro objetivo es llegar a la plaza, una vez accedáis a esta abriros en abanico y buscad refugio en las tablas; nunca os dirijáis hacia el centro del coso. Os quedaríais sin protección y estorbaríais a los dobladores (encargados de llevar a los morlacos hacia los toriles).

Tened cuidado con los posibles robos. A pesar de que Pamplona no es una ciudad con un índice elevado de delincuencia, cuando se da tal aglomeración de gente siempre hay algún amigo de lo ajeno que trata de aprovecharlo. Ojo por tanto con vuestras carteras, cámaras de fotos y cualquier otro objeto susceptible de ser sustraído.

Por último, disfrutad con salud y respeto de la ciudad pamplonesa. Aprovechad todo lo que os ofrece esta bella ciudad y no perdáis la oportunidad de conocer gente, pues durante estas fechas Pamplona recibe visitantes de todas las partes del mundo. Una buena oportunidad para ejercitar la lengua (y cualquier otra parte del cuerpo) con nativos de otros países antes de que el día 14 de julio, en el mismo lugar en el que se escuchó el txupinazo, la gente entone el “Pobre mí” dando por concluida una nueva edición de San Fermín.

Breve historia

Pero no todo va a ser fiesta y desmadre. Desde revista80dias.es también queremos que os instruyáis un poquito y que conozcáis de dónde procede esta festividad navarra. Sus orígenes se remontan a unas ferias comerciales que se desarrollaban a principios de verano y en el mes de octubre. En ellas se reunían comerciantes, mercaderes, ganaderos, etc. y ya entonces se organizaban corridas de toros. Para aprovechar un mejor clima, se decidió unificar ambas ferias y fijar la resultante para el 7 de julio en honor a San Fermín (a pesar de que ese día no esta encomendado a dicho Santo, ni oficialmente es el patrón de la ciudad). Desde finales del siglo XVI se encuentran documentadas referencias a los sanfermines.

Cómo llegar

En avión. A unos siete kilómetros de Pamplona se encuentra el aeropuerto de Noáin. Hay vuelos los días laborables y en fin de semana.

En tren. Si prefieres acercarte en tren hasta Pamplona tened en cuenta que deberéis reservar con antelación puesto que la afluencia es mucha. La estación se encuentra un poco apartada del centro de la ciudad pero está bien comunicada con taxis y autobuses. Desde la madrileña estación de Atocha salen trenes diarios. Consulta sus horarios con Renfe. La duración del viaje es de unas tres horas.

En autobús.- Desde Avenida de América la compañía Continental Auto tiene varias salidas diarias hacia Pamplona.

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