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  Fernando Martín
redaccion@revista80dias.es
Fotos cortesía de Paramount Home Entertainment

Tras quince años desde su tercera y, hasta el momento, última película, las aventuras del profesor Henry Jones Jr. siguen admirando a jóvenes y nostálgicos. Quizás por eso, George Lucas y Steven Spielberg, los creadores de la saga, se han planteado añadir un capítulo más a la historia. Casi un año después de la reedición de la trilogía en DVD, Indiana Jones vuelve al primer plano de la actualidad cinematográfica con el ya más que posible rodaje de su cuarta parte. Una secuela de la que sólo se sabe que contará con Harrison Ford y Sean Connery y que se podría estrenar en el verano de 2006. Este mes en 80 días repasamos los lugares en los que fue filmada la trilogía, desde Francia hasta Perú, desde el Sáhara tunecino hasta Sri Lanka pasando por Jordania, Venecia, y, por supuesto, España. Recreando uno de sus ingeniosos diálogos, “debería usted estar en un museo, doctor Jones”, o en un catálogo de viajes, ¿por qué no?

En 1981 se estrenaba En busca del Arca Perdida , una película que revolucionó el género de aventuras y que tuvo una gran acogida entre el público y la crítica, no en vano recibió numerosos premios, entre ellos cinco Oscar. Fue dirigida por Steven Spielberg, producida por George Lucas y protagonizada por un tal Harrison Ford al que sólo algunos conocían por su papel de Han Solo en La Guerra de las Galaxias . El éxito fue tan rotundo que provocó una segunda parte y una tercera, e incluso una serie de televisión.

TABLA DE CONTENIDOS

Inspirándose en cómics y en algunas películas de la posguerra, Lucas y Spielberg crearon uno de los héroes más conocidos y admirados del cine actual. Tomaron prestado el nombre del perro del primero de ellos (Indiana), la imagen del Charlton Heston de El secreto de los incas y de algunos bocetos que dibujantes de prestigio hicieron para ellos. Había nacido Henry Jones Jr, un profesor de instituto que en sus ratos libres viaja por los lugares más exóticos buscando tesoros arqueológicos, una pasión que más adelante descubriremos que le viene por parte de padre.

Esta aventura necesitaba ser rodada en lugares reales que llamaran la atención del espectador y contribuyeran a crear la imagen deseada, selvas, desiertos, grandes acantilados... En definitiva, paisajes extremos. En esta primera aventura en su búsqueda del Arca de la Alianza , Indiana Jones pasará (en la realidad, no en la ficción) por Hawai, Francia y Túnez, sin olvidar la selva andina del Perú, en la que encontrará el ídolo dorado, secuencia con la que comienza la historia.

Fue en Túnez donde se rodó el grueso de la película. El argumento de En busca del Arca perdida situaba esta última en la ciudad egipcia de Tanis. Curiosamente existe en la realidad, pero no aparece en la pantalla. Tanis es un importante yacimiento arqueológico que se sitúa cerca del delta del Nilo. Identificada como la antigua ciudad de Soan, se nombra en la Biblia , dato que fue aprovechado por los guionistas para ubicar allí el Arca. En esta ocasión, el Sáhara tunecino haría las veces de Tanis.

Previamente, aparece otra ciudad tunecina, Kairouan. Famosa por su Gran Mezquita del siglo IX, es la cuarta ciudad en importancia del Islam. Según la tradición, siete viajes a esta ciudad equivalen a “El Hajj” o peregrinación a La Meca. En una de las escenas rodadas allí, Indy emprende una huida por los tejados de la ciudad. Para intentar evitar gazapos, se tuvieron que retirar todas las antenas de televisión de las azoteas. En 1930, año en que transcurre la historia, no existían.

Más allá del interés histórico y espiritual que se pone de manifiesto con la medina, sus murallas admirablemente restauradas, sus mezquitas, y muchos otros lugares de interés, Kairouan se revela como una ciudad  de arte y artesanía cuyos habitantes han sabido preservar su autenticidad. Una de sus mejores señas de identidad es la célebre alfombra de Kairouan, cuya fama ha dado la vuelta al mundo.

Allí también se encuentra el Mausoleo de Sidi Saheb, compañero de Mahoma, y conocido popularmente como “el Peluquero”, ya que la tradición cuenta que guardó tres pelos de la barba del profeta.

Inspirándose en cómics y en algunas películas de la posguerra, Lucas y Spielberg crearon uno de los héroes más conocidos y admirados del cine actual. Tomaron prestado el nombre del perro del primero de ellos, la imagen del Charlton Heston en El secreto de los incas y de algunos bocetos.

Tres años después del estreno de la primera entrega, llegaría Indiana Jones y el Templo maldito , una secuela que no dejaría del todo contentos a los numerosos fans de la película original y que fue rodada en lugares aún más exóticos y lejanos que la primera. A saber, China, Macao, India y Sri Lanka. En esta isla precisamente se rodó la escena más recordada por los espectadores, la del puente colgante. Curiosamente, todos los planos nos ofrecen el mismo lado de esa pasarela de cuerdas. Es comprensible, en el lado opuesto (desde el que se tomaron las panorámicas) se encontraba el Dique del Gran Barranco, una construcción totalmente inoportuna para el desarrollo de la trama.

LA CRUZADA MÁS LARGA

Sin lugar a dudas el rodaje de Indiana Jones y la última Cruzada (1989) fue el que más kilómetros hizo recorrer. Comenzando en nuestro país y visitando Petra, Indy, esta vez acompañado de su padre, pasó por Venecia, Alemania, Gran Bretaña y los estados norteamericanos de Nuevo México, Texas, Colorado y Utah. Precisamente en este último, en el Arches National Park, se tomaron las imágenes que servirían para acompañar a los títulos de crédito iniciales.

De todos estos destinos, la estancia en Venecia fue la que más quebraderos de cabeza produjo a actores y miembros del rodaje. Ésta se produjo en pleno mes de agosto, en una ciudad atestada de turistas que hacían muy difícil rodar con comodidad. La persecución a bordo de lanchas por los canales hizo necesario cortar por unos días una sección cercana a la Plaza de San Marcos y el Palacio de los Dux.

No obstante, no se podía abreviar la estancia porque Venecia ocupaba un papel central en el argumento. Se eligió la Iglesia de San Barnaba, no muy lejos de las zonas más turísticas de la ciudad, como lugar a través del cual llegarían a la tumba del segundo de los caballeros del Grial. En el film, San Barnaba es una iglesia reconvertida en biblioteca, cuyo interior está repleto de vidrieras que guían a los protagonistas en la búsqueda del sagrado cáliz.

En la realidad, Chiesa di San Barnaba sigue siendo una iglesia, y su interior no contiene libros sino bancos para los fieles en su nave central, seis capillas laterales y un ábside rectangular en el que se ofician los actos religiosos. Su fachada con dos órdenes superpuestos fue levantada en 1760, un siglo más tarde que el resto del edificio.

UN RODAJE INOLVIDABLE EN EL TESORO

El colofón de La última Cruzada tiene como escenario el templo cristiano que alberga el Santo Grial, una majestuosa construcción excavada en la roca en el angosto cañón de la Media Luna. Ese templo está en realidad en la antigua ciudad jordana de Petra, un enclave de unos 2.000 años de antigüedad situado en un lugar estratégico que le permitió controlar las principales rutas comerciales entre China, India, el Golfo Pérsico y los mercados mediterráneos.

Petra fue la floreciente capital de los árabes nabateos durante cuatro siglos. Construida por entero en las paredes de un valle de cañón, el tiempo no ha pasado por ella, ya que se conservan en muy buen estado unos 800 monumentos individuales en toda su cuenca. Construcciones de todo tipo, edificios civiles, tumbas, baños, templos, arquerías, un gigantesco monasterio del siglo primero y hasta un anfiteatro reformado con capacidad para 3.000 personas.

La llamada “ciudad salmón”, debe este nombre a la tonalidad de su piedra arenisca, es el principal reclamo turístico del país hachemita. La imagen más reconocible de Petra, y también la elegida por Spielberg y Lucas para su película, pertenece al llamado Khasneh, El Tesoro. Se cree que en su origen fue la última morada del rey nabateo Aretas IV, pero no se tiene certeza. Como gran parte de los templos de la ciudad, lamentablemente, fue saqueado. De clara inspiración clásica, su fachada de dos plantas parece anunciar grandes espacios interiores, aunque en realidad sólo alberga unas pequeñas estancias.

El Tesoro está situado en el extremo de un desfiladero que no permite el paso de grandes vehículos. Esto dificultó el traslado de personas y material y alargó el rodaje. Tres días fueron necesarios para tan sólo unas pocas escenas: la llegada a caballo de los Jones (padre e hijo), su guía Sallah y su viejo amigo Marcus Brody, y la salida del templo de los mismos personajes después de que éste se viniera abajo. Obviamente, todos los interiores, y las escenas que allí se desarrollaban, se rodaron en otro lugar (los estudios Elstree de Londres) y el derrumbe fue solamente ficticio.

En realidad, esos tres días para los actores fueron más unas breves vacaciones que otra cosa. Con pocas y cortas escenas que rodar pudieron visitar a sus anchas la ciudad, ya que las autoridades la habían cerrado sólo para ellos, una ocasión ideal para olvidar los agobios de la reciente estancia en Venecia.

Además, los actores pudieron presumir de haber contado con unos anfitriones de lujo. La misma Reina Noor, junto con sus hijos Ali, Hamzah y Hashim, acompañaron a los actores durante todo el rodaje y les enseñaron todos los encantos de Petra, incluido el moderno Museo Arqueológico encargado de revivir el pasado esplendor de la “ciudad salmón”.

¿VEREMOS UN INDIANA JONES DE 64 AÑOS?

Esa será la edad de Harrison Ford cuando se meta otra vez en el personaje del látigo y la chaqueta de cuero. Como el guión no sólo no está escrito, sino que ni siquiera está perfilado, se desconoce cómo afectará en la historia. Peor se antoja lo de Connery, que interpretará al flemático doctor Henry Jones senior con 76 años.

Se especula con la Atlántida como posible leitmotiv de la secuela. El ídolo de oro que aparece en En busca del Arca perdida podría ser de nuevo el objetivo del intrépido Indy, pero hasta el momento nada es definitivo. El proyecto es firme, vivo y muy, pero que muy abierto.

En los planes de Lucasfilm (la productora de George Lucas, responsable también de la saga de Star Wars) entra empezar a rodar el año que viene, y, si ningún inconveniente lo retrasa, llevar a este Indiana Jones de 64 años a los cines de todo el mundo en julio de 2006. Una fecha que seguro estará marcada en el calendario de los millones de fans de la saga y de los aun más numerosos aficionados al cine de aventuras.

¿INDY EN ESPAÑA?

Nuestro país tuvo que esperar a la tercera entrega para ser protagonista de la historia. El rodaje de La última Cruzada comenzó en Almería, en el cinematográfico desierto de Tabernas. Las reconocibles colinas desérticas que en el pasado sirvieron de fondo para westerns y otras superproducciones (por ejemplo, Lawrence de Arabia) fascinaron a Steven Spielberg. Allí se rodaron las peligrosas escenas de la persecución a caballo (Harrison Ford se empeñaba en no utilizar dobles) y la caída del tanque nazi por un acantilado.

La comitiva pasó de Almería a Granada. Allí, en Guadix concretamente, se situó la ciudad de Iskenderun. Todos los detalles se cuidaron al máximo para disfrazar la estación de tren, las calles y los extras. Bueno, a decir verdad, no todos. En un momento del film aparece en segundo plano un hombre cuya presencia choca sobremanera por vestir una indumentaria, totalmente diferente al resto. Tal aparición no estaba preparada. Seguramente se trataba de un lugareño que se coló en el rodaje y en el que nadie reparó. También tuvo una breve aparición la isla de Mallorca. En un viejo aeródromo se tomaron las secuencias del despegue de los cazas que perseguían a Indiana y su padre.




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