Paloma Gil Paloma Gil
paloma.gil@revista80dias.es
San Lorenzo de El Escorial

Hablar de San Lorenzo de El Escorial es repetir lo que ya se ha dicho tantas y tantas veces: para conocer este municipio es necesario que uno se desplace hasta allí y se entremezcle con sus gentes, sus costumbres, por extrañas que éstas puedan llegar a parecer, y dejarse absorber por un ambiente telúrico que probablemente sea único en el mundo.

Conocer San Lorenzo depende mucho de los gustos y preferencias de cada uno. Pero en lo que todos estaremos de acuerdo es en que los lugares se disfrutan andando, así que dejemos los coches aparcados y comencemos nuestro camino tomando como punto de encuentro, el gigante de piedra: el Monasterio, que ha dirigido el destino esta localidad desde su inicio en 1563.

Las puertas de la sabiduría nunca están cerradas
Todos conocemos el famoso Monasterio, por lo que vamos a dedicarnos exclusivamente a caminar. Comentar que los edificios que rodean este gigante de piedra fueron construidos sobre las casas de los obreros que edificaron el sitio original, y posteriormente sirvieron de alojamiento a cortesanos e invitados del rey. Son conocidos como las Casas de Oficios  y del Infante. Actualmente acogen la Casa de la Cultura y el Centro de Estudios Musicales del padre Soler, respectivamente. La otra es la Casa de Compaña, donde estaba el molino, los oficios mecánicos, las caballerizas y el almacén, la hospedería y la enfermería. Además, este edificio se unía con el convento gracias al pasadizo de los arcos, que llevaba hasta la botica.

Si bordeamos el Monasterio, la fachada más bonita es la del mediodía. Junto a ella se encuentra el jardín de los frailes, las huertas y el estanque. A la derecha, según se mira el estanque, hay una pequeña construcción, la cachicanía. Era la vivienda del hortelano, pero años después se utilizó como fresquera y para guardar los aperos y la leña. Siguiendo ese camino, el Paseo de los Alamillos, se llega al bosque de la Herrería, especialmente recomendado para pasear y hacer deporte. Cruzando la Herrería llegaremos hasta la famosa Silla de Felipe II, donde se cuenta que el rey se sentaba para observar las obras de su pequeña maravilla. Esto no es cierto del todo, quizá subiera allí en alguna ocasión, pero la verdad es que prefería verlo desde las fincas aledañas, La Fresneda y El Campillo, lo cual es mucho más lógico ya que el camino es más corto y plano. Si queréis ir allí se trata de una pequeña excursión de no más de medio día, pero en la cima se puede hace un pic-nic, si el tiempo lo permite. Además, es un mirador de excepción.

Hay palabras que sólo deberían servir una vez
La calle principal del pueblo es Florida Blanca, antiguamente llamada calle de los Doctores. Al principio, a la izquierda, encontramos la casa más antigua de San Lorenzo, la de Jacometrezo. Una casa de piedra construida en 1562, utilizada para albergar a los peones y que se encontraba junto al taller del plomo. Años después fue la residencia del escultor italiano Jacopo da Trezo y de ahí viene su nombre actual.

Bajando por esta misma calle, a la izquierda queda, elevada por encima de las demás, la que fuera Casa de los Doctores y Catedráticos del Colegio. Proyectada por Juan de Herrera en 1583, albergaba a los profesores seglares del colegio y actualmente acoge restaurantes como La Clementina. A esa misma altura, en Florida Blanca, a la derecha está el Santuario de la Virgen de Gracia, la patrona celebrada en la romería de septiembre. Junto a ésta, un poco más abajo, el restaurante Don Felipe, de parada obligatoria, porque tienen el mejor chocolate de la Sierra y en invierno eso es todo un lujo.

Frente a éste, a la izquierda, queda la plaza de los jardincillos y a su derecha el Teatro, el Real Coliseo de Carlos III, construido por Jaime Marquet en 1770 para diversión de la corte. Fue declarado en 1980 Bien de Interés Cultural, aunque lo cierto es que pasa la mayor parte del tiempo cerrado y su programación es deprimente.

El hoy y el ayer son las piedras con que construimos
Bajando un poco más, porque esta calle da para mucho, el siguiente edificio fue la Fonda de los Milaneses (y se reconoce porque en su fachada hay una farmacia) y el siguiente los Reales Cuarteles de Infantería de Guardias Españolas y Valonas. Todos ellos son ahora tiendas, hoteles y restaurantes. Aún más abajo, y ya casi tomando la calle de la Estación, hay otros dos edificios emblemáticos: el primero, la Real Ballestería (actualmente viviendas), donde vivían los servidores de las caballerizas reales; y el segundo, la casa de familias de los infantes Carlos María Isidro y Francisco de Paula, hijos de Carlos III, y que actualmente es la sede del Euroforum de Infantes. Prácticamente todos los edificios de esta época son obra del arquitecto Juan de Villanueva. Al igual que las Cocheras del Rey, otro edificio situado en la calle del Rey, que albergaba a capataces, lacayos, palafreneros y encargados de los carruajes. Actualmente está rehabilitado y contiene una biblioteca muy interesante.

Muy cerca de ahí, subiendo esa calle, llegamos a Juan de Leyva. Allí está la Casa para arrendar del Marqués de Campo Villar, el mayordomo de semana del rey. Es una casa roja de tres alturas. Esta calle, en verano, está repleta de terrazas y bares, donde se concentra buena parte de la animación del municipio. Y cerca de ella está la Casa del Cónsul de Francia, una de las más importantes. Una construcción amarilla, con jardín y que, actualmente, es una vivienda. Si continuamos subiendo, llegaremos a la Casa de Mozos Aguadores de las Reales Servidumbres y la Cabruna (que conserva sus cuatro plantas originales). Junto a ésta, un edificio de color rosa, es el de las Familias de Secretaría, que después pasó a ser la del Conde de Ricla. El que fuera también Capitán General de Cuba, y más tarde de Cataluña, y famoso por construir el Castillo de San Carlos de la Cabaña, la mayor fortaleza colonial construida en América.

En la misma calle del Rey, ya en la Plaza de San Lorenzo, está la Casa de Felipe Díaz Bamonte; y a la derecha, por la calle del Duque de Medinaceli, se encuentra la del Duque de Alba. Si retomamos el camino de la Plaza de San Lorenzo, encontramos la Casa de las Tiendas o las Columnas. En efecto, se trata de unos típicos soportales de piedra, en cuyos bajos hay tiendas, comercios y restaurantes. Fueron construidos por orden del rey, para que los vendedores ambulantes tuvieran abrigo durante la noche. A continuación, la Plaza de la Constitución, frente a un ayuntamiento de reciente construcción que imita, de mal modo, la arquitectura herreriana. Desde aquí parte otra de las calles importantes del pueblo: Las Pozas. Subiendo por ella, en los primeros pasos, está lo que fuera Cuartel de Inválidos y Voluntarios a Caballo, se dice que en este edificio se estudia la creación del Centro de Estudios Herrerianos, pero ya se sabe…

De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso
Junto a él, el mercado público. Obra también de Villanueva y conocido entonces como el Repeso, utilizado como almacén, en tiempos debió ser una estancia elegante, con sus escaleras de piedra y los muros adornados. Actualmente, simplemente es el mercado público, restaurado como por un grupo de escolares con témperas y que ha perdido todo su encanto. Continuando esa calle, un poco más arriba (pero sólo un poco, que aquí todo son cuestas) está otro edificio de similares características: el Hospital de San Carlos, construido por Juan Esteban en 1771 y cuyos servicios continúan siendo los mismos, por lo que no tiene interés de ningún tipo para nosotros y lo mejor es continuar el camino, pero en dirección contraria. De manera que bajando por la misma calle, pasamos de nuevo frente al ayuntamiento, pero por el otro lado de la plaza. En la calle Gobernador, está el edificio de la Casa del Alcalde Mayor, el encargado de defender los intereses de la corona y la comunidad monástica.

Y en este punto podría terminar la excursión andando alrededor de San Lorenzo de El Escorial. Pero sin duda, esto no lo único que ofrece este municipio. Ahora nos queda una ruta gastronómica, la de los bares, la de las fiestas, la de los paseos...


CÓMO LLEGAR

En tren. Cada hora llegan (a las horas y 35) y salen trenes (a las horas y 15). Atocha-El Escorial y Chamartín-Ávila o Ávila-Chamartín y El Escorial- Guadalajara. Desde la estación de tren sale un autobús que para en la estación de autobuses de San Lorenzo y viceversa cada media hora.

En autobús. Salen autobuses desde el intercambiador de Moncloa, en Madrid. Las líneas 661 y 664 (atención, no sirve ninguna otra. Tampoco la 661-A, cuyas rutas son diferentes). Y llegan hasta la estación de autobuses de San Lorenzo de El Escorial.

En coche. Tomando la Autovía del Noroeste, la A-6, desde Madrid hasta la desviación de la M-600, que está en la salida 47 (Indicaciones Ávila y El Escorial y es la última salida antes del peaje).


RECOMENDAMOS

La Chistera. Para comidas a precios asequibles, menú del día, platos combinados… pero también cocina tradicional bien elaborada y, sobre todo, ambiente muy agradable y por las noches buena música en un rincón acogedor.

Don Felipe. Comidas y cenas a un paso del monasterio. En pleno centro del pueblo. Ambiente familiar, con una terraza interior que evoca los biergarten alemanes. Y, como hemos dicho antes, para las tardes de frío, el mejor chocolate que habéis probado en mucho tiempo.

El Salao. Un poquito más lejos, por la carretera que llega al municipio, es un restaurante familiar, con cocina tradicional y variada a muy buen precio. El comedor en sí es un mirador de excepción y la atención es acorde en un cuadro tan acogedor.

El Horizontal. Un marco incomparable en un rincón robado al bosque. Alta cocina para comidas y cenas. Un bar donde se concentran las tertulias de mayor calidad en la zona. El café de la tarde, en la terraza, es ya un lujo.

La Clementina. La nota discordante en el entorno. Comida elaborada, una nutrida bodega de vinos, un ambiente elegante y distinguido. Y en el piso de arriba, el chill-out para poner el broche de oro al día, con una copita acompañada de buena música y mucha tranquilidad.


A TENER EN CUENTA

  • La cocina de San Lorenzo es comida serrana, con guisos y pucheros, como las gachas o el cocido, asados y especialmente destaca la carne de caza. Verdura fresca de la zona, como los espárragos y postres muy dulces, como buñuelos y barquillos, todo ello con chocolate o crema. También destacaremos las castañas. Lo único que no es recomendable es el vino en esta zona.
  • Es apropiado echar un ojo a la carta antes de entrar en cualquier establecimiento para evitar sorpresas desagradables después de los postres.
  • Los museos dependen directamente de Patrimonio Nacional, por lo que los lunes cierran y los miércoles son gratis para los miembros de la Unión Europea.

NOTA

Por expreso deseo del Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial queremos aclarar que este reportaje no cuenta, ni ha contado en ningún momento, con su colaboración. Así mismo, deseamos agradecer a la Comunidad de Madrid toda la ayuda prestada y su colaboración desinteresada para  hacer que este reportaje fuera posible.

publicidad
Anuncio Anuncio
Anuncio

El Salao
Anuncio



Mediodía

Vista del monaterio

Paseo de Canapés

Fusilamientos

Lonja del monasterio

Paseo del Euroforum


NO OS PODÉIS PERDER

  • El Belén de tamaño natural que se extiende por las calles de todo el pueblo durante diciembre y parte de enero.
  • La Semana Santa y sus procesiones. Las de mayor riqueza cultural de toda la comarca.
  • La Romería de la Virgen de Gracia. El segundo domingo de septiembre. Declarada de Interés Turístico por la Comunidad de Madrid, es una de las más multitudinarias de España.
  • Las fiestas patronales. San Lorenzo, el 10 de agosto.
  • 17 de enero, celebración de San Antón, con una fiesta en la que los animales son los auténticos protagonistas.

OTRAS EXCURSIONES

  • La Casita del Príncipe.
  • La Casita del Infante.
  • El Valle de los Caídos.
  • El arboreto de Luís Ceballos.
  • La calzada romana.
  • La silla de Felipe II.
  • Senderismo por Abantos.
  • Senderismo por las Machotas.

PERSONAJES ILUSTRES

  • Padre Antonio Soler, músico (s. XVIII)
  • Serafín y Joaquín Álvarez Quintero, comediógrafos que, sin haber nacido en la localidad, sí la adoptaron como suya.
  • Luís Felipe Vivanco, poeta.
  • Juan Herreros, arquitecto.
  • Luís Ceballos y Fernández de Córdoba, botánico.