Por Paloma Gil
Fotos: Alberto Peral
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La decadente Costa Amalfitana de los años 50 se pone las pilas. Ischia (Italia) es una de esas pequeñas islas desconocidas y que sólo suena por su cercanía con otra que, en tiempos, fuera refugio de actores y millonarios famosos: la vieja Capri.

Ischia no tiene nada que ver con sus vecinas, ya que es la mayor de todas las islas del Golfo de Nápoles, mucho más que Capri. Y es un archipiélago increíble en cuanto a termas se refiere. Cuentan las leyendas que es una isla de corazón fuerte, guerrero y pasional… fruto, sin duda, de su nacimiento como consecuencia de una explosión volcánica y un buen número de agitaciones geológicas que, a lo largo de los años, fueron alzando la isla, como un Fénix, sobre las aguas del Golfo. Bucólico, ¿verdad? Pero cierto, por eso es tan importante para el turismo de salud.

Y es que Ischia se trata de una fuente de aguas termales de gran virtud terapéutica y esto es gracias a que el líquido elemento tiene origen volcánico, de ahí su temperatura y sus propiedades especiales. Por eso es uno de los mayores centros termales de Europa, allí hay tal variedad de balnearios que se puede elegir uno cada día sin repetir. El pico más alto de la isla es el Epomeo, un volcán apagado hace siglos, pero cuya actividad residual permite que tengan lugar estas termas tan originales. Tiene, además, un clima encantador, ya que su ubicación geográfica le permite disfrutar de días soleados y calurosos, atenuados por la suave brisa marina, por lo que aprovechar los baños al aire libre es perfectamente posible casi en cualquier época del año. Aguas y parques termales, balnearios, manantiales, fumarolas, barro… cualquier cosa. Y una novedad originaria de la propia isla: los jardines termales. Esta es una idea que se remonta al período romano, de hecho, el actual manantial de Nitrodi es el que los romanos dedicaron a las ninfas protectoras de los manantiales, que reciben el mismo nombre.

De los remedios naturales que hay en la isla de Pithecusa, hoy llamada Ischia. Es el título del primer tratado médico del doctor Julio Jasolino que describió los beneficios de las aguas termales de este rinconcito de Italia, en 1588. Aunque ya habían escrito de ella anteriormente el naturalista Plinio y el geógrafo Strambone, entre otros personajes famosos. Tradicionalmente, la modalidad curativa de estas termas, se ha mantenido invariable durante 25 siglos. Sin embargo, numerosos estudios, realizados desde los años 50 hasta la actualidad cristalizaron en un informe del Centro de Estudios Termales de la Isla donde se reconocen las curas termales de los recursos presentes en la misma, que pueden funcionar como fármacos, con indicaciones terapéuticas, posología orientativa y contraindicaciones.

Además, Ischia es el nombre de la isla y el de uno de los seis barrios o municipios en los que se divide, los otros son: Casamicciola, Lacco Ameno, Forio, Barano, Sant’Angelo y Serrara Fontana. En todos ellos hay termas y balnearios, pero también restaurantes, iglesias y museos donde practicar tanto el turismo gastronómico, como el cultural. Nosotros recomendamos conocer las Termas de Poseidón, el castillo de los aragoneses, unido a la isla por un pequeño puente, es el resumen de la larga historia del archipiélago contra los sarracenos. Por su parte, el observatorio astronómico, sobre la colina Sentinella en los montes Rotaro y Epomeo de Casamicciola también es interesante. Al mismo se une el famosísimo “Fungo”, una roca en forma de seta que hay frente a la playa de Lacco Ameno en cuya plaza principal está la iglesia de Santa Restituta, la patrona de la isla. Y otro punto de interés es el Museo Arqueológico de Pithecusa. En Forio está la Mortella de Lady Walton, un minúsculo jardín botánico sin mayor atractivo. No obstante, esta localidad, lo mejor que tiene, es la producción del vino Epomeo (como el volcán), doradito y perfumado. Y para los más místicos, desde la iglesia de la Madonna, hay una vista sobrecogedora del Golfo di Gaeta, en el que se cuenta que al amanecer y al atardecer puede verse el fabuloso rayo verde que proyecta el sol hacia el horizonte y que sólo pueden observar ciertas personas.

El istmo de Sant’Angelo es una angosta franja de tierra que da forma a dos pequeñas playas y está constituido por unas pocas casitas de pescadores. Pero tiene un encanto especial. Y, por último, Serrara Fontana es el punto más alto de la isla, famoso por sus “cellai”, las cantinas.


Tratamientos farmacológicos termales de Ischia

  • Fangoterapia o crenoterapia: arcilla natural volcánica y agua termal, baño en agua termal y reacción sudoral, previa a un masaje tonificante.
  • Duchas termales: agua termal a temperatura y presión reguladas, también puede pueden aplicarse mediante chorros en una bañera.
  • Inhalación y aerosoles: inhalación de agua mineral nebulizada indicado para afecciones respiratorias flogísticas o alérgicas, rinitis vasomotoras y crónicas, faringeo-amigdalitis crónicas, laringitis crónicas  y bronquitis crónicas simples o complicadas.
  • Antroterapia: eliminación de toxinas a nivel celular por sudoración intensa, en saunas creadas por la naturaleza en grutas o cuevas.
  • Balneoterapia: ciclos de 12 baños (12 días), en bañeras de agua mineral a 38ºC por espacio de 25 minutos.
  • Fisioterapia: terapeutas y masajistas eliminan contracturas y mejoran las articulaciones añadiendo el método Kneipp de contraste entre agua fría y caliente, al tratamiento físico.
  • Esteto-terapia termal: potencialidad cosmética del fango termal y recuperar la elasticidad y frescura de la piel.
  • Parques termales: recintos termales que incluyen distintas piscinas de agua dulce y salada, a diferentes temperaturas, donde es posible conjugar diversos tratamientos con un ambiente relajado y natural.

La cocina

Ischia por su ubicación se ciñe bastante a los ingredientes propios del Mediterráneo , con algunas peculiaridades, italianas, como la pizza y la pasta; e isleñas, como el conejo, preparado de diversas maneras, las legumbres y las frutas, con especialísima atención a los limones, con los que preparan una ensalada famosa, diversos aliños e incluso, el archiconocido: Limoncello.

El menú típico de la isla se compone de un “antipasto”, es decir, cualquier cosa que a uno se le ocurra convertida en entremeses. Pasta, en cualquiera de sus variantes y teniendo en cuenta que en esta zona, se cocina la pasta dejándola prácticamente cruda, o como ellos la llaman “al dente”; y pescado, cualquier variedad de pescado, cocinado con salsa.

También son algo más que típicos unos pequeños pimientos rojos. Que nadie se engañe: son pequeños, pero pican… Quizá decir que pican, de hecho, es poco, es un picor que va mucho más allá del wasabi japonés y que deja a los pimientos del padrón en la cuneta. Pican bastante más que los chiles manzanos mexicanos. Y se venden por ristras en las tiendas de souvenirs. Se pueden regalar porque traen buena suerte, pero todo el mundo está avisado de que con medio de estos pimientos, se hace muy picante un litro de aceite.


Un poquito de historia

Ischia es famosa desde que el mundo es mundo. Los griegos, la llamaban Pithecusa, en el siglo VIII a.C. y le dieron la supremacía por encima de todas la islas del Mediterráneo. Los romanos, la llamaron Arenaria, uno de los lugares favoritos para el descanso, porque otra cosa no, pero de cómo divertirse y de cómo cuidarse, los romanos entendían un rato. Y por fin, parece que su nombre apareció como consecuencia de una falta de ortografía, que cometió el Papa León III, en una carta que le escribió a Carlo Magno en 812. La llamaba, la isla mayor y escribió “Iscla Majore”.


Cómo ir

Desde los puertos de Nápoles Beverello o desde Nápoles Mergellina salen ferrys, regularmente hasta la isla de Ischia.

  • En coche.- desde Roma, por la A1, desde Bari, por A16 y desde Salerno, por la A30. Hasta el puerto de Nápoles Beverllo, pero sin entrar nunca en la tangencial, hay que seguir y buscar las indicaciones para la Zona del Puerto. Tras la salida de la autopista, continuar unos 5 kilómetros más.
  • En tren.- Hay 4 estaciones que quedan cerca del puerto de Nápoles. Pero la más cercana es la de Nápoles Mergellina, que está a tan sólo 200 metros del puerto de Mergellina.
  • En avión.- vuelos regulares comunican cualquier ciudad europea con Nápoles diariamente. Desde el aeropuerto de Nápoles Capodichino, hay una media hora en coche. También hay minibuses que conectan el aeropuerto con la estación central y el puerto de Nápoles Beverello y que ofrece un servicio regular cada media hora, de 5:50h a 23:30h.