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En la cresta de la ola

Un deporte complicado de practicar / FOTO: Ricardo Labastier

PALOMA GIL

El surf, tan de moda, se conoce hace al menos 500 años, en algunas islas de la Polinesia, aunque no se puso oficialmente de moda, hasta los años 50 del siglo pasado.

Este deporte es sencillo de mirar y complicado de llevar a cabo. Consiste en deslizarse sobre las olas del mar, de pie sobre una tabla lisa, sin ningún tipo de soporte para las manos y cuyo único mecanismo de dirección son unas pequeñas quillas, en la parte trasera. Requiere de un gran esfuerzo físico y cuenta con un código propio para evitar accidentes. Por ejemplo, igual que si condujéramos un coche, hay que mirar siempre antes de tomar una ola y ceder la ola al surfista que está más cerca de la rompiente.

El material

Igual que todos los deportes, las técnicas y los materiales evolucionan constantemente, en parte, buscando mejoras necesarias y en parte, llevados por la necesidad de ir a por el “más difícil todavía”. Seguramente impulsadas por el hecho de que muchos surfistas, son a su vez, ingenieros aeronáuticos.

Las tablas actuales son de materiales industriales: fibra de vidrio y espuma de poliuretano, ya olvidada la madera de los primeros años, ahora son mucho más ligeras y manejables, con diseños hidrodinámicos. Tienen medidas distintas, en función del estilo que se quiere practicar, del tamaño de la ola y de la constitución del deportista.

La longitud. Es la medida en pies y pulgadas de la tabla, desde la punta, hasta la cola. Dentro de un límite, cuanto más larga es la tabla, más estabilidad tendrá, porque flotará mejor, es más fácil ponerse de pie sobre ella, sin caerse, pero es más difícil maniobrar con ella. Es más recomendada para la gente que empieza y para las olas grandes. Las tablas cortas son mejores para olas pequeñas y maniobrar, para los deportistas de nivel medio y avanzado. Además, las tablas se clasifican en función de su longitud.

El ancho. La anchura de la tabla se refiere a su medida de lado a lado. Cuanto más ancha es la tabla, más estable es, pero es más difícil maniobrar con ella. Por eso para lo principiantes, es más recomendable que sea ancha, después se suele elegir una mucho más estrecha y finalmente, los surferos más experimentados, vuelven a elegir tablas anchas, para deslizarse sobre olas pequeñas y maniobrar sobre ellas más fácilmente.

El grosor. Es el volumen de la tabla, lo gorda o delgada que es. Evidentemente si la tabla es más gruesa, flotará más, lo que nos lleva a lo de siempre: la más gruesa, flota más, luego es más estable, pero menos manejable. Así que los nuevos, utilizan tabla gruesa y la delgada para los expertos, aunque a veces se hacen excepciones, atendiendo al peso corporal del deportista. 

El rocker. Esto es la curvatura de la tabla, desde la punta hasta la cola. Suele ser más curva en la punta y menos curva en la cola. Cuanto más rocker, es decir, cuanta más curvatura tiene la tabla, mejor gira, pero es más lenta y ofrece mayor resistencia al avance de la tabla frente a las olas. Para las olas muy poderosas y para las bacheadas (las que tienen diferentes tamaños) se recomienda una tabla con mucho rocker, para que la curva absorba bien los baches de la ola. Pero si las olas vienen con poca fuerza o son pequeñas, es mejor que la tabla sea lo más plana posible.

Los cantos. Son los bordes de la tabla y es la parte más en contacto con la ola. Oscilan entre los cantos más redondos y los más filados. Los primeros son los que menos se agarran a la pared de la ola, aunque ofrecen mayor capacidad de maniobra, los afilados se agarran mejor a la ola, por lo que son recomendables, si las olas son potentes y tienen las paredes más verticales. Para los principiantes, lo mejor es probar con los cantos redondeados, ya que se dedicarán más a las olas pequeñas.

La cola. También llamada popa, es la parte inferior de la tabla (a la parte frontal la llaman nariz). Puede tener diversas formas: cuadrada (buena maniobrabilidad, pero poca estabilidad, se utiliza para olas pequeñas), squash (un poco más redonda que la cuadrada, pero muy parecida, da un poco de mayor estabilidad en las olas y es el tipo estándar), redonda (tiene forma de semicírculos, lo que implica un buen agarre en las olas y se utiliza en las olas grandes y medianas), cola de golondrina (esta el pico lo hace hacia adentro, con lo que sobresalen dos especie de colitas pequeñas. Ofrece buena maniobrabilidad y se agarra bien en las olas pequeñas y de poca fuerza) y pintail (cola en forma de pico, se agarre muy bien en las olas, pero es poco manejable. Se suele usar sólo con las olas grandes).

El fondo. Es la parte de abajo, la que está en contacto con el agua permanentemente. A veces se le hacen canales, pero también puede ser ligeramente cóncava para facilitar que la tabla se agarre bien a la pared de la ola.

Las quillas. Son una especie de pequeñas aletas que están debajo de la tabla, hacia la zona de la cola. Esto sirve para que la tabla se agarre mejor a la ola, de otra forma haría un efecto parecido al derrape. Se pueden colocar de varias formas, aunque generalmente suelen llevar 3 quillas, justo al final de la tabla y otras dos un poco más adelante, una a cada lado. Se pueden poner y quitar con mucha facilidad gracias a una llavecita especial y un sistema de anclajes.

El deck. Es la parte superior de la tabla, donde se sitúa el deportista.

Luego, los más expertos suelen combinar diferentes características para adecuarlas mejor a sus necesidades y poder beneficiarse de todas ellas.

El traje

El traje de neopreno es popular, sin duda, ya que es el que te mantiene caliente mientras practicas un deporte, y pasas mucho tiempo dentro del agua. Además ayuda a flotar. Hay que buscar un traje que esté diseñado específicamente para este deporte. Por ejemplo, un traje 3/2 quiere decir que tiene 3mm. de grosor en el pecho y 2mm. en las piernas y los brazos. Y un traje de 4/3 es perfecto para aquellas personas que pasan mucho frío.

No obstante, hay que tener muy en cuenta las diferencias entre un traje y otro, en función del lugar y clima en el que practiquemos el deporte. Los trajes cortos, son aquellos que tienen los brazos y las piernas, cortos… claro. Están hechos de 2mm. de neopreno y son los mejores si se vamos a playas por encima de los 21ºC. Los trajes intermedios, están hechos de 3/2 mm. de neopreno y están recomendados para temperaturas entre 18 y 23ºC y las mangas y las piernas son, indistintamente largas o cortas. Y los trajes enteros, vienen en 4/3 y 5/3, para temperaturas por debajo de los 18ºC, aunque si descendemos de los 15ºC se necesitará un traje 5/3, teniendo en cuenta que cuanto más grueso sea el traje, más nos estorbará y menos flexibilidad tendremos.

En algunos lugares es recomendable además, llevar guantes y botas. El calzado protege los pies contra las abrasiones y los rasguños, al igual que los guantes, que facilitan la tracción para agarrar la tabla. Y despendiendo de la temperatura del agua, te mantienen caliente.

Las olas

El surf se basa en la velocidad, el tamaño y la forma de las olas. Las mejores son aquellas que evolucionan y rompen desarrollando una pared y la espuma progresivamente hacia un lado. Los especialistas dividen la ola en 6 partes:

La pared. La parte que al levantarse desplaza una superficie de agua sobre la línea horizontal, con cierto ángulo o incluso verticalmente. Esta es la parte sobre la que se debe colocar el surfista para desplazarse.

El labio. Es la parte de pared y espuma que cae sobre el tramo de la pared, tanto por donde empieza como por donde termina.

El brazo. Es el volumen de agua que posee la pared de la ola, es decir, la parte de la ola que se puede surfear.

El hueco. Dentro de la pared y del brazo, es la parte que se queda cóncava y por lo tanto, presenta un hueco. Si el surfista pasa sobre ella con la tabla, es donde más velocidad podrá conseguir.

El tubo. Es el espacio hueco que queda envuelto bajo la caída de un labio en movimiento, cuando la ola avanza y se rompe.

Cresta. Es la parte superior de la ola.

Los tipos de olas también tienen sus propios nombres, atendiendo a su forma:

Ola orillera. Es la que rompe muy cerquita de la orilla, es peligrosa, porque favorece los golpes contra el fondo.

Ola hueca. Es la que se levanta creando una sección cilíndrica y es la mejor para conseguir una navegación más enérgica sobre la tabla.

Ola tubera. Es la ola hueca que rompe rizándose sobre sí misma haciendo un cilindro completo, dentro del que se puede seguir controlando la navegación sobre la tabla, bajo el labio de agua.

Ola fofa. Están son como la cerveza mal tirada: todo espuma. También se llaman así las que no rompen huecas.

Ola barra. Es laque rompe, cayendo largas porciones del labio al mismo tiempo, cerrando la pared de forma brusca. Estas no son aptas para surfear.

Y según su tamaño pueden ser olas cómodas (son las pequeñas, entre 1,50m y 2 m. de altura de pared), olas normales (son medianas, en torno a los 2m.), olas grandes  y olas gigantes (las de más de 2m.). También se clasifican las olas, según el fondo sobre el que rompen: sobre arena (son las menos violentas), sobre arrecifes de roca (son las más estables) y arrecifes de coral (suelen ser huecas y fuertes. Son las más apreciadas en surf).

A tener en cuenta

Oficialmente el sistema de medidas de las tablas de surf se hace en pies y pulgadas. 1 pulgada = 2,54 cm. Y 1 pie = 12 pulgadas = 30,48 cm.

En algunos lugares es obligatorio llevar un chaleco flotador.

Se recomienda usar una correa que impida perder la tabla en las caídas. Sobre todo para evitar que ésta golpee a otros surfistas. Una correa con una cinta acolchada en el tobillo es más confortable y una correa giratoria evitará enredos.

Mi primera tabla

Se venden en pies y pulgadas y, en cualquier caso, deben ser, como mínimo, 15cm. (6 pulgadas) más largas que tu propia altura. Se clasifican de la siguiente manera: tablas largas: a partir de los 9 pies. Se desliza mejor a través del agua y tiene mejor balance. Tablas cortas: menores de 7 pies. Son más lentas, pero más manejables y son para lanzarse en la parte más pronunciada de la ola, pero parar en seguida. Tablas anchas: que son las más estables. Tablas gruesas: son las que flotan mejor, facilitando el remado a la hora de ir en busca de las olas. Tabla liviana: o ultraligera están más recomendadas para los expertos.

La mejor tabla para aprender es una amplia, ligera y gruesa. No es necesario que nadie la mande hacer a medida. Las tablas blandas, son para principiantes y son grandes y gruesas, para suavizar los impactos, aunque no tardarás mucho tiempo en buscar otra más manejable. Las siguientes serían las tablas pop-out, el centro es de espuma y está cubierto con fibra de vidrio, son más pesadas y no tienen la misma respuesta en el agua.

Las tablas cortas también son ligeras y de fácil maniobrabilidad, están diseñadas ad hoc para los giros rápidos. Lo mejor es buscarlas con pocas aletas, porque si estás aprendiendo, cuantas más aletas tenga, más fácil será que te claves alguna de ellas. Las tablas largas o malibú, suelen medir más de 9 pies, la nariz es más redondeada y es muy distinta a las tablas cortas, suele tener una sola aleta y es más gruesa, pero es más estable. La tabla pez, es más corta, ancha y redondeada que el resto de tablas y no es para principiantes. Y la escopeta, es una tabla bastante grande y se utiliza para las olas más grandes.

Dónde surfear

Hawai. Era el deporte de los dioses y sólo los nobles lo practicaban. El centro de reunión de los mejores surfistas, especialmente la playa de Waikiki, en Honolulu, donde se pueden coger olas de hasta 9 metros.

Perú. Se dice que lo practicaban desde los inicios de la civilización y lo hacían para ir de pesca, no por deporte. La naturaleza es una auténtica maravilla y ofrece olas de todo tipo, es de los poco lugares donde se puede surfear todo el año.

Australia. Playas kilométricas, agua casi caliente, buenas olas y una cultura centrada en el estilo de vida que rodea al surf, ellos lo definen como “sol, arena y surf”. New South Wales es el destino más conocido, concretamente Bondi Beach.

Chile, Nicaragua, México y Costa Rica. También compiten por ofrecer playas preparadas para el surf, aunque encontrareis más paraísos en plan naturaleza salvaje y en algunos casos, buenas olas. Pero no son tan conocidos por los surferos.

Brasil. Con 7.500 kilómetros de costa ofrece cualquier variedad de olas y posibilidades para surfear a cualquier nivel. La mejor temporada al sur es de abril a octubre, con olas de más de 3 metros y de noviembre a marzo, al norte.

California. Las olas del Pacífico y la infraestructura la convierten en el destino favorito para realizar todo tipo de competiciones surferas.

Vanuatu. Una isla del océano Pacífico, casi desconocida por muchos, es un lugar extraordinario para surfear salvajemente, con olas fuertes y grandes. El clima es perfecto y se puede practicar el deporte todo el año, además, no hay casi gente.

España. Las mejores playas se encuentran al norte, en Cantabria y Asturias, y al sur, en Cádiz y Málaga, especialmente en Tarifa donde la tradición surfear ya es un hecho.

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