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El vino y sus pecados

Las siete copas del pecado. / FOTOS: Pedro Grifol

PEDRO GRIFOL

Dicen que la lujuria es un pecado... Así que los que no quieran pecar, que son los menos, no deberían beber vino (ni tan siquiera agua) en las "copas del pecado". Se trata de unos curiosos recipientes inventados (más que diseñados) por un artista inglés llamado Kacper Hamilton y que se exhiben hasta finales de septiembre bajo las olas de aluminio que cubren las espléndidas naves de las Bodegas Ysios, situadas en la Rioja Alavesa, a los pies de la Sierra de Cantabria. Las mismas son propiedad de Domecq y fueron diseñadas caprichosamente (aunque por encargo) por el arquitecto Santiago Calatrava en 2001.

"The 7 Deadly Glasses", es decir, "Las 7 Copas mortales" son siete vasos lúdicos, que poco o nada tienen que ver con las tradicionales copas para degustar el vino, inspirados por el pecado que se revela en el ritual del beber. Son una interpretación sui generis de los siete pecados capitales en forma de provocativas copas cuyo original objetivo es el de experimentar una sensación pecaminosa... de manera teatral y exagerada.

El vino para esta liturgia debe ser vino tinto, ya que el caldo rojizo siempre ha estado ligado, a lo largo de la historia, al mundo de la religión y al disfrute de los placeres terrenales. Por su parte, a la hora de crear, Hamilton se inspira en la literatura francesa: "Me gusta la obra del Marqués de Sade y de Charles Baudelaire por su manera de cuestionar la condición humana". ¡Gustos raros tiene el artista!.

Naturalmente, Luis Zudaire, el enólogo de Ysios que trabaja día a día por la perfección en la elaboración de los caldos de la bodega, asumió la tarea de explicar lo inexplicable en la cata inaugural de las siete copas que tuvo lugar en el citado templo del vino riojano. A pesar de que Luis obtuvo el título de enólogo en Francia (patria, al efecto, de los dos filósofos inspiradores de Hamilton), tuvo que echar mano de las más rebuscadas metáforas que transitan entre lo divino y lo humano, ya que los tecnicismos enológicos al uso como: "se presenta en nariz, elegante", "en boca es potente y goloso" o "se tiene una sensación de amplitud al probarlo" quedaban totalmente obsoletos en el momento de valorar el comportamiento del complejo Ysios Reserva en tan singulares artefactos, y resultaron más efectivos los siguientes comentarios literarios:

Copa Gula: Destinada a los que aman los festines y no se avergüenzan de ello, la barriga de la copa contribuye a percibir la estructura del vino en boca.

Copa Avaricia: La preferida de aquellos que necesitan "algo más".

Copa Soberbia: Para beber un vino más concentrado.

Copa Ira: Para beber de una manera sutil. Es la copa más "peligrosa", por su forma puntiaguda... ¡es casi un arma letal!

Copa Envidia: La copa en la que el vino puede olerse y verse, pero no degustarse... porque tiene agujeros por donde se escapa el líquido.

Copa Pereza: Artilugio que se mantiene colgado, vertiendo el vino sobre la boca de una persona reclinada.

Copa Lujuria: Que nace para provocar, ofreciendo un goteo delicado accionando con la lengua una bola de cristal giratoria... ¡la más sicalíptica de todas!

Con esta insólita exposición, el diseño se convierte en un instrumento más a través del cual Ysios muestra al público su carácter innovador en el mundo del arte.  Y como una imagen (en este caso: una copa de vino) vale más que mil palabras, la tentación está servida para los inconformistas, para los sibaritas, para los caprichosos, para los pecadores y para todos aquellos que estén dispuestos a vérselas con nuevas experiencias excitantes.

Vayan este verano al centro de perdición en el que se han convertido temporalmente estas bodegas riojanas. Vayan a gozar o a sufrir... porque, ya lo dijo el torero: Hay gente "pa too".

Datos interesantes

La bodega, concebida como templo consagrado al vino, se inauguró en 2001 y se convirtió en la “bodega de autor” pionera en Rioja. El proyecto arquitectónico, inspirado visualmente en una copa de vino, fue desarrollado por Santiago Calatrava. El efecto visual, la sublimación de una hilera de barricas, es una composición vanguardista y perfectamente acoplada con el paisaje, hasta el punto de convertirse en un símbolo paisajístico en el entorno.

El enólogo. Tras obtener el titulo en Francia y varias experiencias en distintas zonas del mundo (Chile, Argentina, Bordeaux), Luis Zudaire vuelve a su tierra y se instala en esta zona para dedicarse a la elaboración de los prestigiosos caldos de Bodegas Ysios.

El enoturismo

Esta tendencia, que se encuentra en alza, consiste en convertir el vino en la principal motivación del viaje. Se trata de conocer y visitar bodegas, viñedos, vinoteras... y disfrutar en ellos de las comodidades que ofrecen los establecimientos anexos: restaurantes, hoteles, actividades culturales, festejos y multitud de actividades culturales.

De esta manera, además se pueden conocer de primera mano todos los procesos de elaboración de los mejores caldos del país, e incluso, del extranjero. Y es que cada bodega tiene diferentes criterios  tanto de elaboración como de tratamiento de las distintas variedades de uva con las que se fabrica el vino.

Todo ello suele ir unido, además, al mundo rural, lo que significa poder disfrutar también de la tranquilidad, la naturaleza y la buena comida.

Bodegas Ysios

Copa avaricia

Copa de la ira

Copa de la pereza

Pedro Zudaire

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