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Vilnius en tres días

La plaza de la catedral en la capital de Lituania / FOTO: Alberto Peral

PALOMA GIL / FOTOS: ALBERTO PERAL

VISITA OTRAS CIUDADES EN TRES DÍAS

Vilnius, la capital de Lituania, posee el casco antiguo barroco más grande de Europa, cualidad que le vale el título de Patrimonio de la Humanidad, por la UNESCO y además puede presumir de estar prácticamente en el centro geográfico del continente. Comienza el plan.

Primer día

Comencemos nuestro periplo en la plaza de la catedral. Nuestro centro neurálgico. Lo primero  es la catedral, construida en el lugar en el que se alzaba un antiguo templo dedicado al dios Perkunas para custodiar el fuego eterno. Fue Mindaugas,  quien mandó construir esta iglesia hace ahora 8 siglos. Pero debido a los incendios está compuesta por trocitos de todas las épocas. En el sótano hay un pequeño museo dedicado al edificio y sus reconstrucciones. Actualmente está dedicada a San Estanislao y San Ladislao, pero lo más interesante está en el interior: la capilla de San Casimiro y que no os podéis perder.

A su lado aparece el campanario, la única torre que queda en pie del antiguo muro defensivo. Tiene 57 metros y también ha sido construida en sucesivas épocas, siguiendo corrientes diferentes y, desde luego, dándole usos diferentes también. Su reloj es muy curioso,  no tiene minutero y sólo da los cuartos.

La plaza además, es donde confluyen los ríos Neris y Vilnia, por tanto, fue centro civil y comercial. Actualmente, entre el campanario y la catedral podemos ver  una pequeña baldosa en el suelo, con la inscripción “stebuklas”, que significa “milagro” y que representa eso, el milagro que rescató la ciudad del fantasma comunista, el pacto de Molotov-Ribbentropp y el punto de encuentro de la cadena humana que unió dos millones de personas el 23 de agosto de 1989. Por ese milagro, los lituanos confían en que ese lugar concede un deseo a quien lo pide de corazón. Hay que situarse encima de la baldosa, cerrar los ojos, formular el deseo y dar tres vueltas en el sentido de las agujas del reloj.

En la misma plaza, se encuentra el palacio de los soberanos del Gran Ducado de Lituania, terminará su reconstrucción este año, para conmemorar el primer milenario de la mención de Lituania en las fuentes escritas (que se conservan). Y se ha convertido en el centro  permanente de museos, exposiciones, eventos oficiales, actividades  culturales, etc.

Frente al palacio, está la majestuosa estatua de Gediminas, fundador de Vilnius y Trakai, gobernó Lituania durante 25 años y trasladó la capital a Vilnius. Aparece con un lobo, símbolo de un sueño que tuvo y en el que le fue revelado su papel como jefe militar y la necesidad de construir en ese lugar, un castillo defensivo.

Desde la plaza, en el interior de un parque de grandes árboles, está el castillo alto, una construcción original de madera y que, con los años, se convirtió en ladrillo rojo y piedra. Se puede acceder a pie o con funicular aunque no es necesario. El castillo alto se construyó para proteger la ciudad de los cruzados y sirvió de defensa para la ciudad durante más de 250 año,  aunque tras la guerra con Moscú se vio muy dañado y actualmente sólo se ha reconstruido la Torre de Gediminas, porque en el s. XIX fue utilizada como línea telegráfica entre San Petersburgo, Vilnius y Varsovia. Hoy es un museo, pero no nos detendremos en él.

Junto al parque del castillo y por detrás del Palacio de los Soberanos, está el Museo Nacional, conocido como el Nuevo Arsenal, y que es más un museo etnográfico, con una representación de la vida diaria de los lituanos en los 3 últimos siglos. Es muy interesante, pero es largo de ver. Frente al museo está la estatua del primer y único rey, Mindaugas y primer Gran Duque de Lituania. Está sobre un pedestal adornado con los símbolos del viejo calendario báltico. El edificio que queda a la izquierda del museo es el Museo de Artes Aplicadas y Religiosas (para los interesados). Frente a estos museos está el río Neris y a su izquierda el Vilna. Más allá del río está el parque Kalnu, en el que se encuentra la famosa colina de las tres cruces, que a pesar de estar recientemente colocadas ahí, están sustituyendo las que recordaban a unos monjes asesinados en el s. XIV. Aunque lo mejor de ese punto son las vistas panorámicas.

Saliendo del parque en dirección al río Neris, podemos hacer un alto para comer en esta zona. Y después reanudar la excursión  en el puente, para caminar por la orilla. Desde allí veremos cómo han escrito dos frases sobre la hierba, una a cada lado del río: te amo – y yo también. En la otra dirección, dejando el río a nuestra derecha, llegaremos al Puente Verde, construido en 1952 y famoso por los cuatro grupos escultóricos que lo custodian y que eluden a los combatientes soviéticos. Al otro lado  está la Iglesia del arcángel san Rafael, cuya historia nos remite a varios siglos y varias reconstrucciones, es curiosa con su monasterio en la parte trasera. Lituania es un país extremadamente religioso en la actualidad, como consecuencia directa de su pasado reciente. De modo que es muy recomendable visitar sus edificios religiosos, porque en más de una ocasión, os sorprenderéis. Después volvemos a cruzar el puente y bajamos por la calle Vilniaus (calle es Gavté) hasta llegar a Gedimino Prospektas, que es una calle muy grande, que la cruza y giramos a la izquierda. Al fondo veremos de nuevo el campanario de la plaza de la catedral, que es donde terminará la visita de hoy. Pero por el camino, encontraremos a la derecha, otro de los símbolos de la ciudad, en el teatro nacional: la fiesta de las musas, una escultura que recuerda a las parcas o quizá, tres actrices inspiradas.  Esta zona es buena para tomar algo antes de volver al hotel.

Segundo día

Hoy comenzamos en la plaza de Simonas Daukantas ha donde se llega, desde la plaza de la catedral, dejando el campanario a la espalda y el castillo a la izquierda, por la calle Universiteto (derecha). Lo primero que encontramos es el Palacio presidencial, un palacio episcopal del s. XIV reconstruido y renovado hasta el s. XIX cuando se convirtió en la residencia oficial de los nobles rusos. Todos los días, a las 18:00h. hay cambio de guardia y los sábados hay excursiones gratuitas. Prácticamente al lado,  está la Universidad de Vilnius, que es una de las más antiguas de Europa del Este, fundada por los jesuitas en 1579. Se pueden observar los diferentes edificios y las facultades, lo que más llama la atención es el contraste entre la arquitectura medieval y la atmósfera estudiantil, aunque también hay edificios de estilo barroco, gótico y clásico. Hay 13 patios, arcadas y galerías que unen las 12 facultades y le dan mucha alegría al conjunto. No dejéis de visitar el gran patio rodeado de soportales por tres lados y la estupenda biblioteca.

Siguiendo por esa misma calle, hasta llegar a la calle Gaono, para adentrarnos en la zona más medieval, el Gueto de Vilna, el barrio judío. Pequeños edificios decorados según la ocupación de los habitantes. Es la zona más antigua de la ciudad y, obviando por un momento la triste historia que rodea este rincón, resulta un paseo encantador disfrutando del olor de lo artesano.

Volvemos a recorrer la calle Gaono, en dirección opuesta hasta que se cruza con la calle Sv. Jono hasta la iglesia que lleva este nombre, la de los Santos Juanes. En el s. XVI pasó a formar parte de la universidad jesuita y además de misas, allí se ofrecieron obras de teatro, ceremonias varias, protestas oficiales, etc. hasta que se convirtió en almacén durante la ocupación soviética. Su campanario, con 68m. es uno de los edificios más altos del casco antiguo.

Si continuamos andando por esa calle, acabaremos en la calle Piles, probablemente la más famosa de la ciudad, por ser la más concurrida, la más antigua y la más comercial. Aquí se puede comprar cualquier suvenir en la propia calle y también hacer una pequeña parada para comer bien. El punto al que llegamos de la calle Piles es la casa de los Signatarios. Desde aquí hacia abajo hay muy buenos restaurantes, así que haremos un alto para comer.

Para continuar el camino, seguimos hacia abajo y la primera calle a la derecha, es la Sv. Mykolo que, en línea recta, nos lleva, pasando junto a la iglesia de San Miguel, hasta la Iglesia de Santa Ana una obra maestra del gótico tardío. Se cuenta que a Napoleón le fascinó, sin embargo este hombre tan culto la utilizó como cuartel de caballería y de ahí que se conserve tan mal. Dicen que está construida con 33 tipos de ladrillos diferentes. Un poquito más atrás está la Iglesia de San Bernardo, en plena restauración, ya que en tiempos soviéticos se convirtió en almacén. De momento, por dentro no vale nada, pero por fuera sí, de hecho fue escenario de numerosas películas durante la ocupación.

Siguiendo el recorrido de la calle Maironio, llegaremos a otra iglesia, la de la Santa Madre de Dios. Será por iglesias… ésta es el primer templo de la iglesia ortodoxa de Lituania, desde hace 600 años. Ha pasado por muchas manos y todos han contribuido en su estructura.

Por último, seguimos la calle de Maironio hasta el puente que cruza el río en la calle, Užupio. Y llegaremos a la República de Užupis, la República de los artistas. La tradición dice que las nuevas parejas, llevan allí un candado con sus nombres. Es el símbolo de que su amor permanecerá y no será quebrantado por nadie. Užupis es un barrio bohemio con himno propio, constitución (curiosa donde las haya), presidente, obispo, dos iglesias (lo que no deja de sorprender en un barrio que semeja una comuna), el cementerio más antiguo de Vilnius, siete puentes y un ángel de la guarda de bronce. Además bajo el puente hay una sirena, de la que se dice que atrae a los hombres de todo el mundo, quien sucumbe a su encanto, se queda en Užupis para siempre.

Este barrio es el lugar perfecto para pasar el final de la tarde, cenar algo e incluso tomar parte de alguna fiesta, disertación o reunión artística.

Tercer día

Volvamos a la casa de los Signatarios, en la calle Piles. A la izquierda encontraremos uno de los edificios clásicos más interesantes de Lituania, el Palacio Chodkevičiai. Actualmente contiene la administración del Museo Nacional de Lituania y la Galería de Pintura de Vilnius, única en el mundo, pues sólo en ella se presenta cronológicamente el arte visual lituano del s. XVI al XX.

Siguiendo esa calle, llegaremos a una pequeña plaza, la del antiguo Ayuntamiento de Vilnius (Rotuše), ha sido el centro absoluto de la ciudad y punto de encuentro de las principales vías de comunicación durante 6 siglos. De hecho, el Ayuntamiento se construyó ahí por la importancia de la plaza, es el edificio que queda justo detrás. Originalmente fue de estilo gótico, pero ya podéis juzgar cómo ha terminado. En el s. XIX fue un teatro famoso y actualmente alberga el Museo de Arte.

Con el Ayuntamiento de frente, continuamos por la calle de su izquierda y en seguida veremos a la izquierda de esa misma calle, la Iglesia de San Casimiro, la primera iglesia barroca de Lituania, construida por los jesuitas con apoyo del Gran Canciller. Tan importante fue que durante la I Guerra Mundial, fue la iglesia de los soldados alemanes y durante la época soviética, albergó el museo del ateísmo. Hoy ha vuelto a pertenecer a los jesuitas y es una iglesia bastante interesante.

Por la misma calle, al lado derecho, encontraréis el Museo de Cera, de los más baratos de Europa y muy entretenido, aunque aún llevan poco tiempo. Un poco más allá, llegaremos a otra iglesia, la de Santa Teresa de Jesús, sí, la de Ávila. Que es una copia de la iglesia de Santa María Della Sacala de Roma. Así que merece la pena echarle un vistazo. Y un poco más allá, está la famosísima Puerta de Aurora (Aušros Vartai) todo un símbolo de la ciudad. Era una puerta del muro de defensa de la ciudad hace siglos, hoy es una casa de oración repleta de exvotos e iconos religiosos, porque en su interior está el milagrosísimo cuadro de la Virgen María, Madre de Misericordia, una de las pinturas renacentistas más destacadas de Lituania y, a la sazón, venerada como hacedora de milagros. Al otro lado de la puerta están las cañoneras que recuerdan su función defensiva y es la única de las 10 puertas que tenía la muralla, que se conserva. Sobre el origen de su nombre hay muchas leyendas, pero parece que su orientación hacia el este, por donde sale el sol, vino a apodarla la puerta del alba… de la Aurora.

Atravesando esta puerta se sale de la ciudad vieja. Pero nosotros seguimos. Mirando la puerta de frente, una vez fuera, tomaremos la calle que está a la derecha y subiremos por ella hasta encontrar la Iglesia ortodoxa del Espíritu Santo. Otro encantador edifico blanco, con el tejado vistosamente pintado de rojo, único templo lituano construido como una iglesia barroca con planta de cruz latina, que para los entendidos, es algo muy llamativo, al igual que el hecho de que en su interior esté decorada con molduras estucadas y esculturas.

Por último seguiremos esta calle, aunque parezca que nos estamos saliendo de la ciudad, para llegar al bastión de Vilnius, una estructura de piedra, semicircular que se usó para defender los muros longitudinales de la fortaleza de la ciudad. Del s. XVI. En su interior podéis encontrar un museo de munición de los s. XV-XIX: bolas de cañón de piedra, cañones, armaduras...

Y aquí terminamos la visita, dejando la tarde libre para recuperar lo que haya quedado atrás y hacer las últimas compras.


Ver Vilnius en 3 días en un mapa más grande

OTRAS OPCIONES

Para pasar una tarde entretenida podemos visitar el Museo de las Víctimas del Genocidio, más conocido como el Museo de la KGB. Saliendo desde la plaza de la catedral, por la calle Gedimino Prospektas, está justo en frente del que fuera el Parque de Lenin (un gran parque en el que estuvo su estatua). No os podéis perder. Cierra los lunes y los martes y cuesta entre 3 y 6 Lt. Es muy interesante, pero desde luego le deja a uno un poco de mal cuerpo.

Otra idea es acercarse al Parque Europa. A tan sólo 25 km. de Vilnius. El centro geográfico de Europa, según las mediciones del Instituto Nacional de Geografía Francés en 1989, se encuentra en Purnuškiai. Y el centro oficial está señalizado como una pequeña pirámide de piedra en un parque natural, en el que además se pueden disfrutar un buen número de esculturas al aire libre.

Para pasar el día, podemos ir hasta Trakai, a 30 km. Fue al capital de Lituania en la Edad Media, hasta que Gediminas la trasladó a Vilnius. Trakai es un parque natural con más de 200 lagos. Sobre el lago Galve, en una isla artificial, se construyó la famosa fortaleza (castillo gótico). Es impresionante y está tan bien ambientado, que uno se acaba sintiendo un caballero.

CÓMO LLEGAR

En avión. Hay vuelos diarios desde varias ciudades europeas y vuelos regulares con escala, prácticamente desde cualquier parte del mundo. El aeropuerto de Vilnius está a 5 km. de la ciudad, en Rodunéskelias. Desde allí hay que coger el autobús 1, que va hasta la estación de trenes; o el 2, que conecta con Lukiskiu aiksté.

Por carretera. No es recomendable, si se viaja desde otro país, porque en la frontera se puede esperar desde 2 minutos, hasta 2 días, bien sea desde Polonia o desde Bielorrusia.

En autobús. La estación está al sur de la ciudad vieja. En el centro de información se habla inglés. Se puede viajar a Druskininkai (125 km.), Kaunas (100 km.), Klaipéda (310 km.), Palanga (340 km.), Siauliai (220 km.) y Trakai (28 km.) También hay trayectos internacionales: Escandinavia, Reino Unido, Moscú, Estonia, etc.

En tren. La estación está junto a la de autobuses y los horarios son muy amplios y regulares. A Kaunas se tardan más o menos 2 horas, a Klaipeda 5, a Trakai, 40 minutos, a Riga (hay un tren diario) 8 horas y también hay posibilidades de viajar a Varsovia, Moscú, Kaliningrado, San Petersburgo y Lviv, pero es recomendable informarse antes de los horarios.

COSAS IMPORTANTES

La moneda lituana, se llama LITA (Lt). 1€ = 3.5 Lt.
Los turistas miembros de la UE pueden entrar en Lituania con el documento de identidad, pero los viajeros de otros países, deben tener en regla su pasaporte con una vigencia de 6 meses.

La comida lituana es muy rica, pero bastante pesada. Fundamentalmente patata y carne. No podéis dejar de probar los Cepelinai (masa de patata rellena de carne, servido con trozos de tocino), que es una bomba pero está delicioso. Tampoco están mal  los kugelis, zemaiciu blynai (panqueques de Zamaitija) y panqueques de patata.

La cerveza es el producto más exportado del país. Con eso queda dicho todo, pero atención que no producen vino… así que ya sabéis lo que hay que beber.

Para comprar, lo más típico y tópico es el ámbar. Un truco, cuanto más puro es, más y mejor flota en agua salada. Esto es para que nadie se deje engañar, porque el ámbar bueno, es muy caro. También son muy típicas y baratas, las prendas de lino.

La vida nocturna en Vilnius es bastante buena, nada de apagar las luces cuando salen los lunnis como hacen sus vecinos. Aquí hay marcha hasta altas horas de la madrugada.

El deporte estrella es el baloncesto. Los amantes de este deporte tienen aquí un filón.

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