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El Lot, la vuelta al medievo

Vista de St. Cirq Lapopie.

tEXTO Y FOTOS: ALBERTO PERAL

¿Quién no se ha sentido alguna vez un personaje literario? “El nombre de la rosa” o “Los Pilares de la Tierra” nos transportan a escenarios legendarios  de naturaleza, de construcciones de piedra, donde resuenan cascos de caballos y huele a un fresco día de mercado. En el sur de Francia se están recuperando pueblos medievales, con calles empedradas y casas con fachadas de adobe y madera, donde las iglesias románicas y góticas no se sienten extrañas. Vamos a ver algunos ejemplos.

Sant Cirq Lapopie

Se encuentra en el corazón del Parque Natural Regional de Causses du Quercy, entre los valles de Lot y Célé. Eligieron para su ubicación un enclave defensivo que nos transporta a otro tiempo, donde un barranco de más de 100 metros sobre el río otorgaba una posición dominante en la región. Por ello, fue sede de uno de los vizcondados de Quercy. En época reciente, en el pueblo han residido artistas de la talla de Henry Martin y André Bretón, que describía el pequeño rincón con estas palabras: “Saint-Cirq me embrujó con ese hechizo que te marca para siempre y desde entonces ya no he deseado estar en ningún otro lugar”.

Actualmente, pasear por las calles de Saint Cirq Lapopie es sentir que el tiempo se ha detenido. La fortaleza de Lapopie está conformada por varios castillos, a cuyos pies se encuentran las mismas calles empedradas que siguen dando acceso a las casas, la mayoría de los siglos  XIII al XVI. Como era costumbre en la Edad Media, se agrupaban por gremios. Caminar por ellas supone dar un paseo y revivir trabajos que nos remontan a otro tiempo: peleteros en la Rue la Pélissaria, los caldedereos en la Rue Peyrolerie y sobre todo los torneros de madera o los “roubinetaïres” en cuyos talleres fabricaban escudillas, cubiletes y grifos para los toneles.

No te puedes perder

Museo Rignault en Saint-Cirq Lapopie. En 1922, el mecenas del arte Émile Joseph Rignault, seducido por la zona, compró una vivienda, hoy convertida en casa museo, y participó en la renovación de Saint-Cirq-Lapopie, invitando a sus amigos artistas y expertos en arte. Centro de arte contemporáneo, se organizan cada año varias exposiciones temporales de arte.

Maison de la Fourdonne en Saint-Cirq Lapopie. En este pequeño museo que almacena siglos de memoria puede descubrirse la historia de Saint-Cirq Lapopie explicada en un recorrido cronológico.

Le Château en Saint-Cirq Lapopie. En el castillo se Saint-Cirq Lapopie se organizan todos los veranos exposiciones de obras de arte contemporáneo.

Cómo llegar

En coche. Saint Cirq Lapopie se encuentra a 30km de Cahors. Desde aquí se coge la D-653 y en Vers la D-652. Hasta Cahors podemos llegar desde Toulouse por la A-20.

Conques

Enclavada en la región de Midi Pyrenées, es otro de esos pueblos pequeños, de apenas 300 vecinos, en los que hace tiempo que el calendario dejó de pasar sus hojas, alejado de grandes núcleos urbanos,  rodeado de paisajes naturales y de siembra, donde sus habitantes viven sin prisa. Debió su desarrollo a la construcción de la abadía de Sainte Foy, que hoy aloja las reliquias de la mártir, custodiadas por los monjes de Conques desde el año 866. La abadía se convirtió en lugar de peregrinación, pasando por aquí el Camino de Santiago que viene de Le Puy y se dirige a Roncesvalles. Allí seguimos viendo a los peregrinos en su recorrido por la ruta jacobea, perfectamente señalizada a cada paso.

Recorrer Conques es viajar en el tiempo. Las calles empedradas, las casas con entramado de madera y piedra oscura, los tejados muy inclinados a dos aguas… Todo nos hace retrotraernos, porque hasta el último detalle está cuidado: los carteles de las tiendas son de madera tallada, el mobiliario urbano de forja, las jardineras fuera de las casas... nada rompe la armonía de este paisaje. Su Oficina de Atención al Peregrino deja claro su pasado milenario, y su proyección actual. Es un lugar para dejar a un lado el coche y las prisas, para caminar y aprender, ver, oler y sentir.

No te puedes perder

La Abadía. Del siglo XI, con un maravilloso y austero estilo románico. Hasta ella se acercan al año más de 500.000 personas.

El tesoro. Cuenta con piezas que son excelentes ejemplos del arte sacro francés, entre las que destacan la Santa Fe, el relicario de Pipino y la A de Carlomagno.

Cómo llegar

En coche. Desde Rodez, por la D-901, unos 40km, y desde Figeac, por la carretera D-840, tomando la D-963, y girando a la derecha por Roziès, unos 50km.

Rocamadour

Cuenta la leyenda que San Amador vivió por estos lares y da nombre a este enclave pedregoso, en el cual se encontraron los restos intactos del santo en 1166. Forma parte de un valle abierto en la montaña calcárea del Causse por el río Alzou, al este de la ciudad de Burdeos y al norte de la ciudad de Montauban. Debe su fama principalmente al santuario de la Virgen Negra y es recorrida por los miles de peregrinos que anualmente pasan por ella haciendo el Camino de Santiago.

Visitar Rocamadour es visitar la iglesia de Notre Dame, donde se encuentra la famosa Virgen Negra, patrona, entre otros, de los marinos. Una campana señalaba el momento en el que se producía en el mar un salvamento milagroso, lo que hacía peregrinar a sus tripulantes hasta la capilla excavada en la roca, donde hacían una ofrenda, que solía consistir en una maqueta del  navío salvado. Está formado por un conjunto de edificios, iglesia y convento, capillas a lo largo de paseos zigzagueantes y modernos ascensores para el que no quiera ir a pie. La ciudadela se presenta como un laberinto de escaleras que recorrer hasta perderse, miradores en los que admirar la belleza del valle y empaparse del ambiente jacobeo del conjunto.

No te puedes perder

La escalera de 216 peldaños que los peregrinos deben subir de rodillas para demostrar su devoción. Todo un símbolo de camino iniciático. Sólo para los más osados.

El santuario de la Virgen Negra, con los obsequios y ofrendas de los marinos salvados en la mar por sus milagros.

Cómo llegar

En coche. Desde Gramat por la D-840 y por la D-36, unos 10km. Desde la A20, por la 673, unos 20km.

Cahors

Enclavada en un istmo del río Lot, la habitaron desde romanos a visigodos y musulmanes. Pero fueron los banqueros lombardos los que propiciaron el gran auge de la ciudad en el siglo XIII, debido a la navegabilidad del río. Así mismo ocurre en la actualidad, pues la separan pocos kilómetros de la autopista que une París y Toulouse. Aunque no es una ciudad medieval, como pueden ser Sant Cirq Lapopie, Conques o Rocamadour (ni lo pretende) sí ha conservado edificaciones, tanto civiles como religiosas, magníficamente conservadas y restauradas de la Edad Media, que bien merece también una visita.

No te puedes perder

El Pont Valentrè y la ribera del Lot. Recorrer la ribera del Lot supone un ejercicio de romanticismo y relax. Zonas verdes, barcos navegando, coquetas terrazas donde tomar un café… acabando en el Pont Valentrè, una maravilla de la ingeniería del Siglo XIV.

Pasear por el casco histórico, especialmente la zona entre el Boulebard Gambretta y Quai Champollion. Sus numerosos parques son un lugar ideal para descansar y reponer fuerzas. El mercado que se extiende a los pies de la catedral destaca por su color y olor.

La Catedral. Construida originalmente entre los siglos XI y XII, posee un estilo ecléctico único. Destacan la portada románica, el claustro gótico flamígero y sus dos espectaculares cúpulas bizantinas.

Cómo llegar

En coche. Se encuentra a los pies de la Autopista que une París y Toulouse, a unos 180km de Limoges y 110km de Toulouse.


 

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