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Innsbruck en trineo

El Tirol es uno de los mejores lugares para disfrutar del trineo. / FOTO: Oficina de Turismo de Austria

PALOMA GIL / FOTOS: OFICINA DE TURISMO DE AUSTRIA

Innsbruck es el corazón de los Alpes, en Austria, y al mismo tiempo el paraíso de los amantes del deporte blanco.  Y no sólo estamos hablando de la capital, sino de toda la región, porque mires hacia donde mires, Tirol  parece haber salido de un cuento de Navidad.

Ciertamente, las travesías con trineo de perros es una forma de viaje que se creó a raíz de la necesidad de desplazamiento en inmensas superficies heladas, al norte de Europa.  Pero en regiones montañosas no es un método muy utilizado, ya que lo abrupto del camino impide el desplazamiento en muchos puntos. Sin embargo, el trineo en sí, el trineo sin perros, no sólo se ha empleado como medio de transporte, sino también como uno de los deportes más seguros y divertidos que hay. Por ese motivo, nosotros nos centraremos en los trineos sin perros.

El trineo es un vehículo que lleva esquíes o cuchillas en la parte inferior.  Se desliza en dirección descendente sobre superficies con un nivel de fricción bajo, como la nieve o el hielo, aunque podrían hacerlo en cualquier otro tipo de superficie deslizante no seca, por ejemplo, un gigantesco bloque de mantequilla. Incluso, en un apuro, una superficie pulida también sería útil, como una piedra o un canto rodado muy liso o una superficie húmeda, como la arena, pero el trayecto sería mucho más incómodo y lento.  Sin embargo, si uno no aprecia excesivamente su trineo, con la gravedad como aliada, puede descender por donde quiera y luego tirar el trineo, claro.

Dónde se practica

Las pistas por las que está permitido deslizarse con trineos están señalizadas y normalmente se encuentran cerca de las estaciones de esquí, especialmente en donde también están trazadas las rutas de fondo, que son parecidas, ya que la morfología del terreno que utilizan es muy similar. Y lo mejor de todo es que esas son las pistas cuya cantidad de nieve suele estar garantizada toda la temporada.

En Innsbruck hay 4.000 kilómetros de pistas para el esquí de fondo, junto con los senderos para excursiones y allí lo más romántico son los Kumpler, los trineos típicos de Tulfes.

El equipo

Lo primero es recordar que vamos a pasar un día en la montaña, rodeados de nieve, por lo que hará frío e incluso es posible que el clima nos regale una pequeña tormenta. Así que lo más importante es la ropa, que deberá ser impermeable, por ejemplo, los monos de esquí son una buena elección, gorros  y bragas, las bufandas deben quedan perfectamente enroscadas alrededor del cuello, es decir, metiendo los flecos por dentro del abrigo para evitar que puedan colgar por los lados y enredarse en el propio trineo.

En cualquier caso, siempre es mejor una braga para el cuello que ya queda suficientemente ajustada. Los guantes también deben ser de tela impermeable, algo duros, en lugar de los tradicionales de lana. De lo contrario, tras el primer descenso estarán completamente empapados y no servirán para calentarnos. Las botas pueden ser de pre-esquí o de algún material lo suficientemente caliente e impermeable para permitirnos movimiento a la vez que nos mantiene los pies calientes. Todo esto se completa con un buen abrigo y unas gafas de sol.

En cuanto a mochilas o bolsos, recomendamos las riñoneras, que permiten una mayor libertad de movimientos a la hora de subirse al trineo, en el que además, no conviene llevar objetos sueltos, porque saldrán disparados en el descenso. Esto lo digo para que nadie coloque su mochila entre las piernas y se lance a la bajada.

También hay que recordar que la nieve siempre es nieve, así que no puede faltar una buena protección solar que proteja la piel de quemaduras por la reflexión del sol.

Tipos de trineos

En líneas generales, los trineos están formados por una caja, de la forma que sea, y unas tablas para esquiar o unas cuchillas para el hielo, sobre las que descansa la caja, bien por medio de ballestas o de unos muelles especiales. El patín suele ser de metal, curvado en la parte delantera y recubierto por un armazón.

Los trineos se pueden diferenciar en 5 clases: los tirados por perros, los toboganes, los de mano, los de carga y los contemplados como no-trineos pero que sirven para la misma actividad. Los trineos de perros los conocemos todos y sirven tanto para transporte como para carreras. Los toboganes son trineos sin corredores y pueden tener muchas formas. Los trineos de mano  son más grandes y son aquellos en los que la persona se sienta y después coge las riendas para dirigirlo, son los que uno tiene en la cabeza cuando piensa en un trineo como tal.

Por su lado, los trineos de carga son parecidos a los de mano, pero suelen ir tirados por personas, perros o incluso renos o caballos, dependiendo de la carga. Y los considerados como no-trineos son todos los elementos que se escapan a esta clasificación, pero que se utilizan para deslizarse igualmente (podrían ser esos platos de plásticos de colores, que son baratísimos y muy populares en Estados Unidos).

Para nuestro interés,  nos centraremos en  3 tipos de trineos: el Pulkka, el Stiga y el trineo de madera, que es el conocido como de estilo tirolés. El primero de ellos  es bastante simple, de hecho, en finlandés, “pulkka” quiere decir trineo. Es el que utiliza Papá Nöel cuando sólo lleva un reno, para que os hagáis una idea. Es el más usado y el más barato, además es ligero, alcanza una gran velocidad y es muy fácil de maniobrar y de frenar. Pueden llegar a ser bastante grandes y la mayoría están hechos de un material que permite que floten sobre el agua.

El trineo Stiga es más rápido y versátil, tiene un freno eficaz y sencillo y se maniobra mejor que con otros tipos, pero es más pesado y más peligroso; y por supuesto, más caro. Los trineos de madera son mucho más románticos y elegantes, corren rapidísimo cuando la nieve es dura y son mucho más robustos que todos los demás, pero si la nieve está blanda o en polvo, es más lento, además es más difícil maniobrar con él,  por su peso.

La sorpresa, bajo la luna

Bajar una pista en pleno día es siempre divertido, pero hacerlo a la luz de la luna es aún más emocionante, porque entra en juego la magia. En algunos lugares se organizan bajadas nocturnas dos veces por semana: el descenso del trineo bajo la romántica luz plateada de una luna redonda y clara es una sensación indescriptible. En algunos lugares también se pueden realizar excursiones nocturnas con antorchas y linternas. Sólo hay que consultar los horarios y las tarifas en la Oficina de Turismo local para reservar la plaza.

Además, la Escuela de Esquí y de Snowboard de Innsbruck, desde 2007, ofrece bajadas en trineo con guía, transporte, alquiler de equipo y una bebida.  En muchos de estos lugares, al menos una vez a la semana, se abren las pistas para los esquiadores y snowboarders nocturnos, no sólo para los trineos.

Precauciones importantes

Se recomienda deslizarse sentado o tumbado con los pies hacia adelante. Nunca poner la cabeza en primer término para evitar graves lesiones.

Mantener a los niños más pequeños separados de los mayores.

Los más pequeños deben llevar casco.

Lo mejor es utilizar trineos de nieve ya que se pueden guiar y dirigir, en lugar de los discos de plástico o las cámaras de neumáticos de las ruedas.

También se recomienda alejar los trineos del paso de otros vehículos motorizados, si los hay.

Es importante recordar que los trineos deben ser estructuralmente sólidos y además no tener bordes afilados o astillas, así como mantener el mecanismo de dirección bien lubricado en todo momento.

Las pendientes para trineos, deben estar lo más libres de obstáculos que sea posible, cubiertas con nieve, no con hielo, tener una pendiente máxima de 30º y terminar en una explanada con superficie suficiente para frenar.

Por último, evitar deslizarse, en la medida de lo posible, en áreas en las que haya mucha gente.

Cómo llegar

En coche. A Innsbruck se puede llegar por dos autopistas, la A12 y la A13, que prácticamente termina en la ciudad. Si se viaja desde Italia, hay que atravesar el Paso del Brennero a través de la autopista A22, la estatal 12 Inntalautobahn o la Brennerautobahn (A13). Si se va por la nacional 182 hasta el Brennero es gratis, si no, tanto la A13 (peaje dirección sur) como la A12 que es la que hay que coger si se viene desde Alemania (Munich con peaje en el túnel Arlbergtunnel) tienen peaje.

En Austria, todas las autovías y autopistas tienen un peaje obligatorio, que consiste en una pegatina que hay que comprar previamente y colocar en el coche. Se llama “Die Vignette” y se puede adquirir en las oficinas del Automobil Club (ÖAMTC, ARBÖ), las agencias de seguros, las gasolineras, las oficinas de correos y en los estancos. 

En tren o autobús. En general, las conexiones del transporte público en Austria son excelentes. Hay conexiones por tren y autobús con todas las ciudades del país, con Munich, Venecia y algunas ciudades de Suiza. Horarios regulares y precios económicos.

En avión. Aunque el aeropuerto de Innsbruck esta céntrico y bien comunicado, no es la mejor opción para visitar la ciudad, ya que los vuelos a Munich son mucho más baratos incluyendo el transporte hasta Innsbruck. Sin embargo, es un aeropuerto internacional y tiene conexiones con Frankfurt, Londres y Viena. Desde el aeródromo hay servicio de transporte público que conduce a los viajeros hasta el centro de la ciudad.

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