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Kaunas, la mágica ciudad de los demonios

 

PALOMA GIL / FOTOS: ALBERTO PERAL

Kaunas yra Kaunas, dicen los lituanos: Kaunas es Kaunas. Esta pequeña ciudad, que una vez fuera capital de Lituania, es sin duda una de las más interesantes desde el punto de vista esotérico.  Cientos de leyendas rodean este municpio tan apasionante y harán las delicias de todos aquellos que busquen añadir un poco de magia a su viaje.

No hay que olvidar que fue edificada sobre una cuña formada por la confluencia de dos ríos, el Némunas y el Neris, y ambas corrientes le confieren una situación especial a nivel energético, incluso es un punto de gran interés para el Feng shui.  De hecho, ya sólo el origen de la ciudad atiende a una leyenda mágica.

El origen de Kaunas

Al parecer, la ciudad fue fundada por los romanos. Un patricio llamado Palemon, que tenía tres hijos (Barcus, Kunas y Sperus), tuvo que huir de Roma por temor a la locura del emperador Nerón. Así que emprendieron camino y llegaron hasta Lituania. Pero cuando murió el patricio, los hijos se repartieron los territorios de su padre y una parte fue la de Kunas, el hijo mediano, sobre la que actualmente descansa la ciudad. El muchacho construyó un castillo cerca de la confluencia de los ríos Nemunas y Neris para asegurar el abastecimiento de agua limpia. Y así nació Kaunas.

Tiempo después, la gente que vivía entre los ríos Nemunas y Neris se dedicaba a la industria maderera y quisieron rezar a un dios protector de la ciudad, para ello construyeron una estatua de madera muy grande, en su mano izquierda llevaba un arco con flechas. Así crearon al dios Kaunis, protector de la madera. Cuando amenazaba tormenta, la gente solía ofrecerle sacrificios, quemando astillas, brotes y raíces de plantas, así como una pareja de corderos y a cambio Kaunis, preservaba la ciudad de los incendios causados por los rayos.

Perkunas y la casa de la Hansa

En el panteón báltico, Perkunas fue conocido como el dios de los truenos. Era el padre del trueno, de la lluvia, de las montañas, de los robles y del cielo. Era el principal dios de los lituanos a quien se consagraban los bosques, en los que mantenían pequeñas hogueras sagradas con madera de roble.

A los robles, como encarnación del dios, se les hacían sacrificios para obtener buenas cosechas, mientras las mujeres lituanas preferían los tilos, porque se consideraba que el roble representaba la figura masculina y  los tilos, la femenina. En tiempos de sequía se ofrecía un ritual a Perkunas bastante curioso para implorar su ayuda: se sacrificaban una novilla negra, un macho cabrío y un gallo negro, se daban tres vueltas alrededor de la hoguera con un tazón lleno de cerveza, que después arrojaban a las llamas, rezando por la preciada lluvia.

Había cientos de altares dedicados a este dios, pero el más curioso es el que se encontró en un edificio de ladrillo en pleno corazón de Kaunas. En la Casa de Perkunas. Durante el siglo XV fue la Casa de la Hansa, la Liga Hanseática. Se trataba de una especie de federación de ciudades del norte de Alemania y de comunidades de comerciantes alemanes en el mar Báltico. Prácticamente todo el norte de Europa participaba en una especie de mercado común.

En el siglo XVI pasó a manos jesuitas y adquirió carácter privado, a pesar de albergar el Museo de Mickiewicz, porque  Adam Mickiewicz lo empleó en el siglo XIX como escuela y teatro, pero actualmente sólo guarda su museo y, una capilla y el resto de la casa es privada y continua perteneciendo a los jesuitas. Al parecer, durante los trabajos de restauración que se llevaron a cabo durante el siglo XIX, sobre este edificio del gótico temprano lituano y uno de los más originales de la ciudad, se encontró en el sótano un altar dedicado al dios Perkunas y, más tarde, apareció una figura dedicada al dios entre uno de los muros del edificio. Desde entonces se decidió cambiarlo de nombre a favor de “La Casa de Perkunas”.

La Casa de Perkunas figura en la guía esotérica de la ciudad como uno de los puntos energéticos más interesantes. Se puede visitar el museo para hacerse una idea de si efectivamente la guía está en lo cierto o no.

Kaunas y el Museo de los diablos

Único en el mundo, el museo Žmuidzinavičius, conocido popularmente como el Museo del Demonio, está dedicado a coleccionar y exhibir esculturas y tallas de demonios procedentes de todas partes del mundo, pero no sólo diablos, sino también brujas, trasgos y todo tipo de espíritus y seres mágicos y maléficos. Actualmente abarca más de tres mil piezas expuestas.

Pero adentrémonos en las razones que llevaron a su creación, porque la historia del museo es muy interesante. Su fundador, Antanas Žmuidzinavičius, fue un pintor y coleccionistas lituano, de primer orden.  Su vida profesional fue muy activa, pero lo que realmente apasionaba al pintor era el arte folklórico lituano. A raíz de esta afición, fue haciéndose con diversas piezas de todo tipo. Pipas, abrecartas, bastones, figuras que representaban tanto mitos folklóricos y personajes mitológicos, como esculturas de Hitler o Stalin. Pero lo que más le atrajo y más pronto proliferó en la colección, fueron las esculturas del demonio bailando la danza de la muerte sobre los huesos de los mortales.

En un principio la colección sólo tenía unas 260 piezas, pero la afición de Žmuidzinavičius, se fue haciendo famosa y todo el mundo quiso participar de tan curiosa colección, de modo que espontáneamente comentaron a regalarle esculturas demoníacas y han continuado haciéndolo incluso después de su muerte. Por este motivo, se instauró un museo, en la que fuera la casa del pintor.  Que es donde actualmente tiene su sede.

Tres pisos repletos de tallas, esculturas, figurillas y todo tipo de representaciones demoníacas y de todo tipo de seres mitológicos que encarnen la magia o el mal. Es un museo que merece la pena visitar, pero no sólo para observar y disfrutar de una exquisita colección de arte folklórico, sino para experimentar la energía que se ha desencadenado en un lugar semejante. De hecho, el actual director del museo, sugiere que, según diversos estudios de radiestesia en el edificio, han confirmado una actividad paranormal concentrada en el piso más bajo. Ciertamente, el ambiente es extraño en el lugar, parecen saltar chispas en el ambiente, pero claro, eso es algo que cada uno deberá juzgar por sí mismo.

El culto a Perkunas. El culto al roble

Los robles son considerados, desde tiempos inmemoriales, como un árbol mágico. Un árbol que proporciona beneficios a muchos niveles, en general, alimento para humanos y animales, es medicinal, da cobijo y produce corcho y una de las mejores maderas del mundo. Por este motivo se les asocia con la divinidad. En este caso, con Perkunas.

Para los lituanos y eslavos en general, el roble personificaba al dios, así como el trueno. Se le ofrecían sacrificios y ofrendas y se organizaban danzas a su alrededor. Los robles, como el musgo, eran sagrados. Por tanto los robledales, eran considerados como lugares mágicos y muy propicios para realizar rituales en honor del dios Perkunas. En Lituania abundan este tipo de bosques y tradicionalmente, los elegían por ser un árbol resistente, por su permanencia y fortaleza, pero sobre todo, porque era muy difícil de talar. En irlandés, la palabra que lo designa significa “puerta”, esto nos indica el carácter mágico con el que lo relacionaban, como si se tratase del paso por el que se podía acceder a otra dimensión. Se creía que los robles infundían valor, seguridad, vigor y energías positivas, de hecho, el situarse bajo un roble podía no sólo disipar las enfermedades, sino también las debilidades.

Cómo ir

Kaunas está a poco más de 100km. de Vilnius, eso quiere decir que el viaje desde la capital será más o menos de una hora, tanto en coche como en tren.

En avión.  la ciudad cuenta con pequeño aeropuerto internacional al que además llegan, sobre todo, las compañías de bajo coste. Se llama Aeropuerto de Kaunas (KUN) y está situado a 15km. del centro de la ciudad. Está conectado con el centro por autobús  con las líneas 29 y 120, el primero es el City Bus line y tiene parada en la estación de tren y en la de autobuses. El segundo es el Shuttle Bus y tiene menos paradas, por lo que se tarda menos.

Por carretera.  en coche, desde Vilnius es muy sencillo. Sólo hay que seguir la autopista A1 y tomar el desvío en la carretera E85. Todo está perfectamente indicado, es una carretera larga y casi sin curvas.

En tren.  desde la Estación de Tren de Vilnius, hasta Kaunas, hay más o menos una hora de trayecto, dependiendo del horario que se elija y de las paradas que tenga programadas el recorrido. El precio del billete está entre las 15 y las 17 Litas, es decir, entre 4,50€ y 5€.

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