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La Irlanda de Los Tudor, una historia fuera de serie

 

PALOMA GIL / FOTOS: ALBERTO PERAL y CBS para las imÁgenes de la serie

Los Tudor, esa familia de rancio abolengo inglés que gobernó el país durante largos años y que, ya de paso fue protagonista de los mayores escándalos públicos de su tiempo, ha sido, como no podía ser de otra manera, llevada al cine. Lo cierto es que los morbosos tejemanejes de esta familia les habrían hecho merecedores de un asiento en cualquier programa del corazón en la actualidad y, como tal, su historia está siendo un bombazo para la televisión gracias a la serie sobre los Tudor que emite TVE en España.

Hoy Irlanda no pertenece al Reino Unido, excepto la zona superior del país, conocida como Irlanda del Norte (antigua región de Belfast). Sin embargo, en la época de Enrique VIII, la isla vecina a Inglaterra pertenecía a la corona británica.

Del siglo XVII al siglo XXI

Muchas escenas de la serie están rodadas en los Ardmore Studios, cerca de Dublín, en la zona de las montañas de Wicklow. En su mayoría se trata de escenas de interior, que es más fácil recrear en estudios profesionales, pero también hay alguna que otra justa en los jardines, donde se instaló una tienda de campaña ad hoc.

Cuando el creador de la serie, Michael Hirst, empezó a preparar el proyecto, pensó ambientarlo en 6 castillos, algunos palacios en Francia e Inglaterra, pero afortunadamente el presupuesto inicial no daba para tanto… y digo afortunadamente, porque eso permitió que se volviesen los ojos hacía algunos de los parajes más hermosos del este de Irlanda, para las localizaciones.

Comencemos por el Castillo de Dublín, un fantástico edificio en el que convergen tres estilos arquitectónicos bien distintos. Por un lado la capilla de San Patricio, por otro la torre que perteneció al edificio original, que fue el castillo del Rey Juan, el primer señor de Irlanda. Y por último  está el edificio del siglo XVIII que fue la sede del gobierno británico hasta la independencia en 1922.  Actualmente se emplea como residencia para recepciones oficiales y de Estado.

El parque Phoenix

Continuando el recorrido por Dublín, paseemos hasta los Jardines del Pueblo , The People´s Gardens. Su nombre, el Parque Fénix, no tiene nada que ver con la mítica ave que renacía de sus cenizas, aunque hay una escultura dedicada a estas aves en el interior. El nombre más bien es producto de una mala pronunciación de un par de vocablos gaélicos: Fionn Uisce, que significa “las aguas que corren”.

Se trata del parque más grande de Europa, con 3 kilómetros de extensión y rodeado de murallas, ya que en tiempos fue el pabellón de caza de los reyes irlandeses. Actualmente, en su interior viven la presidenta de la República y el embajador de Norteamérica. También es allí donde se encuentra el zoo de Dublín, pero hay algunos animales que viven en libertad y campan a sus anchas por el parque, como los ciervos. Es el lugar preferido por los dublineses para practicar deportes y para montar a caballo.

Además, ofrece un buen número de monumentos como la Cruz Papal, de cuando Juan Pablo II visitó la ciudad en 1979; un inmenso obelisco de 62 metros, que es el monumento a Wellington o el monumento a Phoenix, en cuya punta, como su nombre indica hay un ave Fénix renaciendo de sus cenizas. En este maravilloso y enorme parque se han podido rodar muchas escenas de exteriores.

La cárcel de Kilmainham

Un poco más lejos, está la famosa cárcel de Kilmainham, conocida como la Bastilla dublinesa, hogar de muchos políticos, héroes, mártires, delincuentes o villanos del país. Allí se mezclaban todos sin distinción, por eso se dice también que ha sido testigo  de múltiples episodios de dolor y sufrimiento. Actualmente no sólo es un museo, sino también el escenario de algunos vídeos musicales, de famosas películas como “En el nombre del Padre”,  y, por supuesto, de Los Tudor. Fue construida en 1796 y abandonada, como prisión, en 1924.

Lo más destacable es el ala que se construyó  en el siglo XIX, que imitaba el modelo de Pentonville, la cárcel de Londres. Esta novedad permitía a los guardias, ver todas las celdas de una sola vez y desde el centro. Además, la gran cúpula de luz, era una especie de alegoría para la redención de los presos arrepentidos.

El Royal Hospital de Kilmainham también aparece en la serie. Y es uno de los mejores edificios dublineses del siglo XVII. Fue construido en 1684 por Sir William Robinson y aunque el estilo es francés hay una puerta Tudor al final de la larga avenida.  Actualmente es el Museo de Arte Moderno de la ciudad y, por supuesto, está abierto al público.

Powerscourt

Una deliciosa mansión en Enniskerry, a unos kilómetros de Dublín,  construida por Richard Wingfield, el vizconde de Powerscourt, sobre las ruinas de un castillo normando. El nombre proviene de la familia Le Poer, que deriva en Power, quien la construyó y a quien pertenecía el castillo en 1300.

Actualmente es propiedad de la familia Slazenger, pero se puede visitar con normalidad, especialmente sus maravillosos jardines. Existen un buen número de rutas prefijadas (y cuya duración es exclusivamente orientativa, el tiempo siempre depende de la gracia con que uno ande y de las veces que se detenga a examinar cada detalle) que los recorren: el jardín italiano, el japonés, el lago del tritón, la fuente del delfín, los jardines amurallados o, sin duda, la imagen más tierna y emotiva, es la del cementerio de mascotas, donde están sepultadas las mascotas de la familia desde principios del siglo pasado.

Los otros lugares

Aunque estos son sólo algunos de los  lugares más recomendados para visitar, porque la serie ha sido rodada en muchos otros, como Killruddery House, una mansión isabelina muy popular en Irlanda, cuyos jardines son tan admirados como los de Powerscourt. Humewood Castle, en Kiltegan, también en la zona de las montañas de Wicklow, otra residencia con tan sólo 440 acres (178 ha.) de terreno… a 45 km. de Dublín y que es escenario habitual de numerosas películas. Drimnagh Castle, un castillo normando situado en Drimnagh, en las afueras de la capital. Tiene la particularidad de que es el único castillo de Irlanda que conserva un foso  inundado. 

También la catedral de Christchurch, que no tiene nada que envidiar a la de San Patricio y que se ha utilizado tanto en su exterior como en su interior. La catedral tiene vínculos reales con Los Tudor, pues fue aquí donde el pretendiente Lambert Simnel fue coronado rey de Inglaterra. Actualmente forma parte del final de una ruta temática magníficamente diseñada, estructurada y documentada, que se conocer como Dublinia y que presenta la historia vikinga de la ciudad de una manera amena, educativa y muy, muy divertida.

Por último la Christ Church de Bray, en el condado de Wicklow, muy cerquita de los estudios Ardmore y que fue construida a principios del XIX y de ella se dice que tiene las mejores campanas de Irlanda. Luggala Estate, una finca de unos 5.000 acres (2020 ha.) y fue conocido como Guinness State porque la familia Guinnes fue dueña de este lugar.  Y el Castillo Sword, situado en el centro del viejo pueblo de Sword a unos 15Km. al norte de Dublín, lo más destacado es se empezó a construir en torno al siglo XIII y se tardó 400 años en terminarlo.

La Rosa Tudor. Su emblema

La historia de la Casa Tudor se extiende desde 1485 hasta 1603, aunque su origen se remonta al siglo XIII. Sus principales monarcas fueron Enrique VII, Enrique VII e Isabel I. Quienes, al margen de sus retorcidas vidas privadas y la repercusión que tuvieron éstas sobre la vida pública, convirtieron Inglaterra en un país poderoso que llegaría a dominar gran parte del mundo. Todo comenzó con el matrimonio secreto  entre Owen Tudor y Catalina de Valois, viuda de Enrique V de Inglaterra. Pero la dinastía alcanzó reconocimiento cuando Enrique Tudor se coronó como Enrique VII, y se deshizo del conde de Warwick, último descendiente de los Plantagenet y como tal, último obstáculo legítimo. La dinastía murió con la reina Isabel I, quien no tuvo descendencia.

Los trapos sucios

Enrique VII, se hizo con el trono tras derrotar a Ricardo III en la Guerra de las Dos Rosas y se hizo famoso por su avaricia. Restableció impuestos ya abolidos y se apoderó de las tierras de los nobles fallecidos que habían apoyado a su rival Ricardo.

Enrique VIII, fue el monarca más férreo, maniático y absolutista de Inglaterra. Rompió con la iglesia católica romana y se erigió como cabeza de la Iglesia Anglicana, disolvió los monasterios y se anexionó Gales. Tuvo seis esposas, repudió a dos, dos murieron y a las otras las decapitó.

Ana Bolena, segunda esposa de Enrique VIII, conocida como “la tentadora” fue la madre de Isabel I de Inglaterra. Su ambición y malas artes la llevaron a la picota donde fue decapitada.

Ana de Clèves, cuarta esposa de Enrique VIII, conocida como la “yegua de Flandes”. Desagradó tanto al rey que se divorció de ella para adoptarla como hermana, “la hermana fea”.

Catalina Howard, quinta esposa del rey, Enrique la llamaba “su rosa sin espinas”, pero el resto de la corte la conoció como “la muchacha casquivana” ya que había saltado de cama en cama antes de caer en la cama real. Su gran error es que era tonta como una piedra y esto la llevó a seguir los pasos de su prima, Ana Bolena, a cuyo lado fue enterrada tras ser decapitada.

Juana I, sobrina de Enrique VIII. El  hijo y sucesor del rey fue Eduardo VI, quien murió muy pronto, pero designó a su sobrina Frances Brandon (para evitar que reinara su hermanastra católica, María), quien a su vez abdicó a favor de su hija Juana Grey. El duque de Northumberland se las arregló para solucionar el detalle de que una mujer no pudiera reinar y la coronaron reina… por nueve días.

María I, la controvertida Bloody Mary… la católica hija de Enrique VIII y su primera y única esposa oficial, Catalina de Aragón. Digna hija de su padre, se deshizo de Juana, decapitándola en tan sólo 9 días. Se buscó un marido a toda prisa para asegurarse un heredero que dejase a su hermanastra Isabel fuera de juego, a quien encerró en la Torre de Londres. Ejerció un férreo control religioso en un intento por reinstaurar el catolicismo en un país protestante, es decir, mandó decapitar a más de 250 opositores, de ahí su apodo “la sanguinaria” aunque en realidad fue lo mismo que hizo su padre.

Isabel I, hija de Enrique VIII y Ana Bolena. Fue conocida como la “reina virgen” debido a una malformación genital, pero parece ser más una ironía histórica que una realidad ya que tuvo un buen número de favoritos. Y por este apodo por el que se puso el nombre de Virginia a los territorios conquistados por sus tropas en América. Reinó 45 años y sentó las bases del imperio británico como una autócrata. Destacó por su absolutismo y su vanidad. Además apoyó a los piratas y corsarios que saqueaban los galeones españoles en beneficios de las finanzas británicas.

Sobre la serie en la que ruedan cabezas

- Uno de los deportes nacionales en Irlanda es el de levantar vidrio en los pubs desde tempranas horas del día. No es que sean alcohólicos, pero son unos profesionales del pimple, de hecho, Jonathan Rhys Meyers, actor y modelo irlandés, ha llegado a paralizar el rodaje al ingresar en un centro de rehabilitación para superar su adicción a la bebida.

- Henry Fitzroy, el hijo ilegítimo del rey con Bessie Blount murió a los 17 años y no siendo un niño. Poco antes de que Ana Bolena, con quien tenía muy buena relación, fuera decapitada en 1536.

- Enrique VIII en realidad tuvo cuatro hermanas y no sólo una: Catalina, quien no vivió más que una noche, Isabel, que vivió sólo 3 años, Margarita y María, casadas ambas varias veces y que fueron reinas de Escocia y Francia.

- Ni Thomas Cranmer ni prácticamente nadie presenció la decapitación de Ana Bolena, ya que se llevó a cabo en la Torre de Londres, como correspondía a un noble, de forma privada y no públicamente como los criminales vulgares.

- Enrique VIII en realidad fue Señor de Irlanda y nunca su rey, ya que este tratamiento se creó en 1541.

- Con el fin de preservar posibles enfrentamientos con la Iglesia se han trastocado prácticamente todas las figuras eclesiásticas haciendo que no coincidan con los personajes reales. Por ejemplo, se alude al papa Alejandro, en lugar de a León X, entre otros.

- El cardenal Wolsey, acérrimo enemigo de Ana Bolena, estuvo bajo arresto domiciliario en Cawood (North Yorkshire), no preso. Se le confiscó la propiedad de York Place, que una década después sería conocida como Whitehall, entre otras cosas. Fue entonces cuando enfermó y al ser requerido de nuevo en Londres, murió durante el viaje, en Leicester. 

- Ana Bolena fue decapitada sin vendajes en los ojos y mantuvo la dignidad y la arrogancia que la caracterizaba hasta el último momento, en que el verdugo murmuró “¿dónde está mi espada?” con la intención de distraer la atención de la mujer y suavizar el golpe.

Cómo ir

Para ir a Dublín, capital de Irlanda, sin duda lo mejor, es por vía aérea.  El aeropuerto de Dublín está a 7 kilómetros del centro de la ciudad. Y hay la mayoría de las compañías, excepto la irlandesa, son de bajo coste, por lo que se recomienda la precaución.  No obstante, los vuelos son regulares y diarios.

Desde el aeropuerto se puede llegar al centro de Dublín, en taxi por unos 35€ si es de día, la tarifa nocturna es mucho más elevada. También se puede llegar en el autobús 747, que sale cada diez minutos de la parada 1 y llega hasta la estación central: Busaras.  El trayecto dura media hora y cuesta 6€ por persona. Y durante la noche hay servicios de autobuses privados, que cobran 7€ y sale cada 15 minutos.

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