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Barcelona en tres días

 

PALOMA GIL / FOTOS: ALBERTO PERAL

Un largo fin de semana en Barcelona es garantizarse unos días divertidos y muy culturales. Pero es nuestra obligación advertir de que, especialmente esta ciudad, con tres días no se llega a conocer ni por asomo, porque a pesar de ser más pequeña que otras, está muy concentrada y repleta de curiosidades y puntos de interés.

Primer día

Comenzamos por el monumento mítico donde los haya y así no nos perdemos: la Sagrada Familia (Metro L-5, Sagrada Familia), todo lo que se diga sobre esta preciosidad, será poco. Desde ahí nos espera una breve caminata por la Carrer de Provença, hasta la Avenida Diagonal donde encontraremos la Casa Terrades o también llamada, de las puntas por las agujas que rematan las torres. Otro maravilloso ejemplo del modernismo, esta vez del arquitecto Puig i Cadafach. Después, 3 calles perpendiculares a la izquierda, está el Paseo de Gracia, en cuya esquina encontraremos la Casa Milá o como se la llama popularmente: La Pedrera.  También de Gaudí y su último trabajo antes de la Sagrada Familia.

Bajando cuatro calles por el Paseo de Gracia, a la derecha quedará la Fundación Tapies, el edificio es hermoso, las colecciones son sólo para interesados y que además dispongan de mucho tiempo. Una calle más abajo, otra joya de Gaudí: la Casa Batlló. Se dice que representa a San Jorge matando al dragón…  Y, por último, en la manzana contigua está la llamada Manzana de la Discordia. El grupo de edificios modernistas más famosos de Barcelona y cuyo nombre proviene de la disparidad estética que constituyen en el conjunto de la ciudad.

En este punto haremos un breve alto para comer. Pero cuidado con los precios, Barcelona es una ciudad muy cara y este barrio lo es particularmente, aunque también es cierto que la calidad es muy buena.

Después optaremos por el metro, desde la estación Paseig de Gràcia hasta Espanya (line 3 directa). Allí nos encontramos en la Plaza de España, cuyos campanarios de ladrillos marcaban la entrada a la Exposición de 1929. Especial atención a la Plaza de Toros de Font i Carreras. A continuación seguiremos por la Avenida de la Reina María Cristina, hasta llegar la Fuente Mágica que se ilumina de diferentes colores durante la noche. A cuya derecha queda el Pabellón de Mies Van Der Rohe, silla Barcelona incluida en su interior. Caminando, justo frente a la fuente está el Museo Nacional de Arte.  Un edificio que se construyó gracias a la Exposición de 1929, pero al que no accederemos por falta de tiempo, aunque en su interior se guarda una de las colecciones de románico más importantes de Europa.

Ya estamos en el parque de Montjuic, cuyo nombre significa “montaña de los judíos”.  Un inmenso espacio verde que podemos recorre con tranquilidad a lo largo de la tarde para descubrir el Castillo de Montjuic, el Estadio Olímpico, la fundación Joan Miró, el Museo Etnólógico y algunas otras atracciones.

Recomendamos volver al metro antes de que oscurezca, para buscar un rincón agradable donde cenar y tomar una copa.

Segundo día

Hoy conoceremos el casco viejo, comenzando por El Rabal (Metro Liceo L-3). Que vendría a ser el barrio chino (a la izquierda del metro). Y al otro lado, junto a la salida de metro las famosísimas Ramblas. Un par de calles, cuyo centro peatonal es el preferido por el pueblo para pasear. A lo largo de esta avenida, podemos observar varios puntos de interés: la Fuente de Canalets, la Real Academia de las Ciencias y las Artes, el Palacio Moja y el Palacio de la Virreina, el Mercado de San José, el Gran Teatro del Lice y el Palacio Güell, la Plaza de la Boquería y a Plaza Real. Desde la parte principal de La Rambla (la más cercana a la Plaza Catalunya), podemos seguir, por ejemplo, la Carrer de la Pontaferrissa, para encontrar, a l un lado la Casa del Arcediano, junto a la muralla romana; y al otro la Catedral gótica construida por Jaume II.  También está casi al lado el Museo Frederic Marés… pero no vamos a entrar. Pero a la catedral sí hay que entrar. Es magnífica.

Estamos inmersos en pleno casco antiguo. Callejeando encontraremos de todo. A la derecha de la catedral queda el Museo de Historia de la Ciudad. Mientras que en la calle de la izquierda, está el Palacio de la Generalitat. Sede del Gobierno catalán. Si es posible, merece la pena conocer la capilla gótica de San Jordi y el salón de San Jordi. Atravesemos el Barrio judío y cruzando la Carrer de Ferrán, llegamos a la Casa de la Ciudad, el que fue el Ayuntamiento en el siglo XIV. Si seguimos por la Carrer de Ferrán, pasaremos por la Plaza de Jaume I y allí tomamos la Carrer de l´Argenteria hasta encontrar la Basílica de Santa María del Mar. El único edificio religioso realizado completamente en estilo gótico catalán.

Este momento es el perfecto para encontrar algún restaurante típico donde hacer un alto para la comida.

Y volviendo de nuevo a la Vía Laietana, antes de que se cruce con el Paseo de Colón, encontraremos la Lonja, que data de 1380. La plaza que hay a continuación, nos lleva al Port Vell, el puerto deportivo.  Aquí se sitúa el Moll comercial d´Espanya y el centro de ocio Maremagnum, ambos muy populares para catalanes y visitantes. Al otro lado del puerto y sólo a título informativo porque sólo tenemos 3 días, está el Museo de Historia de Cataluña. Y lo siguiente es el barrio conocido como La Barceloneta, el antiguo pueblo de pescadores de Barcelona, en cuyo centro está la iglesia barroca de San Miguel del puerto. Al fondo del todo está el Puerto Olímpico, construido para las olimpiadas de 1992. Una zona ideal para relajarse tomando una copa y donde hay cientos de locales para cenar, eso sí… a precios muy elevados.

Si dejamos el mar a la espalda y cruzamos la Ronda Litoral, están los Jardines de la Ciudadela, en cuyo centro está efectivamente la Ciudadela, construida por Felipe V y que en 1888 albergó la Exposición Universal. La Fuente de la Cascada y el Arco son de Gaudí. Aquí termina nuestra excursión de hoy.  

Tercer día

Hoy haremos un par de excursiones a puntos alejados del centro pero que no puede perderse nadie que visite Barcelona.

Empecemos por el recorrido en la parada de metro de Glories (L-1). Lo primero que vemos al salir es la Plaza de las Glories Catalanes. Desde ahí tomamos la Avenida Diagonal y a unos pocos pasos llegamos a la Torre Agbar del arquitecto Jean Nouvel y que ha resultado tan controvertida. Continuamos por la misma calle hasta que se cruza con la Rambla de Poblenou. Tomamos esta última durante dos manzanas hasta llegar a la Carrer de Pere IV, en este punto el paisaje urbano se volverá cada vez más auténtico y atractivo, por ejemplo, con el Monumento al Doctor Josep Trueta, un cirujano que nació en este barrio, pero continuemos bajando por la misma Rambla todo el tiempo. Los edificios de ambos lados son un ejemplo significativo de la arquitectura de la ciudad, al margen del modernismo que hemos disfrutado los días anteriores (aunque también en este barrio hay ejemplos de modernismo, como el edificio color salmón que dejaremos a la derecha).

En el cruce con la Carrer Joncar. En esta esquina, dos establecimientos emblemáticos: la Heladería El Tío Che (de 1912) y el Casino de la Alianza del Poblenou, una sala de conciertos. Recorremos una manzana y volvemos a torcer a la derecha en la Carrer Marià Aguiló. A unos pasos está el mercado viejo (probablemente en restauración permanente) y junto a él un edificio un edificio con festones de cerámica art nouveau verde y blanco… extraordinarios.

Si continuamos de frente, llegamos a la Plaza de Prim, donde, aunque parezca mentira, hay varios ombúes, ese árbol característico de Argentina, de donde los trajeron, obviamente. Esta plaza es el origen del Poblenou.

Continuemos por la Carrer del Taulat, en dirección este (a la derecha según venimos) y damos un buen paseo de seis manzanas disfrutando del paisaje urbano y sus cambios, hasta llegar a la Carrer de la Selva. Allí está la Torre de las Aigües, el edificio industrial más característico del barrio, una torre de ladrillo rojo de 63 metros de alto que se construyó para almacenar el agua del rio Besòs.

En este punto buscaremos un restaurante típico y algo más barato que los otros días para hacer un alto, comer y descansar un poco. 

Por la tarde, nuestro objetivo final es el mágico Parque Güell, un reducto modernista donde no cabe otra expresión que no sea la artística. La parad de metro más cercana es la de Vallcarca, aunque también es posible llegar desde la parada de Lesseps, aunque sea un poco más largo (ambas de la L-3). Desde ahí hay un paseo de un cuarto de hora hasta el Parque Güell. Construido por Gaudí para Eusebio Güell (como tantos otros edificios de la ciudad) en 1910. En la finca se construyeron dos casas y los jardines están inspirados en el santuario de Paolo en Delhi. En el parque podemos pasear y deambular libremente para ver la Sala Hipóstila (86 columnas clásicas), la Colina de las Cruces, los pabellones, la escalera con famoso dragón de colores, la plaza, la Casa Trias, el viaducto superior y la Casa Museo-Gaudí. Todo el tiempo dedicado al parque es tiempo bien empleado.

Mapa del recorrido


Ver Barcelona en 3 días en un mapa más grande

Cómo ir

En tren. Barcelona tiene la suerte de recibir muchísimos trenes al cabo del día, tanto desde otros puntos de España como desde el extranjero. La principal estación es la de Sants, al oeste de la ciudad, bien conectada por autobús y metro. Aunque la red de cercanía no suele acatar el horario jamás y resulta muy molesto si uno lleva prisa.

En coche. Las autopistas y autovías de Barcelona son muy buenas, sin bien, las más caras del país. Además hay que recordar que tienen normativas muy restrictivas en cuanto a velocidad máxima (que suele ser de 80km/hora) y las multas son desorbitadas. Lo mismo ocurre a la hora de aparcar y los precios para hacerlo. Es recomendable,  más que en ninguna otra ciudad, utilizar el transporte público.

En avión. Es la mejor opción para llegar a Barcelona, especialmente desde el extranjero, ahora que desde Madrid se puede ir en AVE. El aeropuerto de El Prat cuenta con un buen número de compañías que operan en sus terminales, aunque muchas son de bajo coste…

En barco. Se puede llegar al puerto a bordo de un crucero, son muchas las compañías que lo hacen. O mediante un ferry o un crucero rápido desde las Islas Baleares.

En autobús. La forma más barata, aunque también la más lenta, pero no la peor, ya que algunas compañías han incluido un servicio de “primera clase” y a veces, el precio, la atención y la comodidad compensan más que un billete de avión. Y no sólo desde el resto de España, sino también desde el extranjero.

Algunas excursiones y visitas

Si uno viaja con niños no se puede perder el Museo del Chocolate, El Aquarium, el zoológico o el Pueblo Español, una representación en maquetas a escala natural de una selección  monumentos.

El Museo Picasso.

El monasterio de Santa María de Pedralbes y el Palacio Real.

La Torre Bellesguard y la de Collserola.

El Parque del laberinto de Horta.

El Tibidabo.

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