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¿Renace el turismo? No, pero se recupera. Optimismo era la impresión que se contagiaba en el último Fitur. La mayoría de los expositores estaban más animados ante un 2011 que todavía se prevé difícil para el sector, pero menos que 2009 y 2010, verdaderos annus horribilis.

El año pasado el número de turistas que visitó nuestro país acabó con un incremento del 1%, rozando casi los 53 millones. El dato es positivo después de dos ejercicios en los que los visitantes extranjeros habían llegado a caer por encima del 8%. Sin embargo, las cifras guardan matices que conviene tener presentes. Aunque el número de turistas aumenta, no lo hace la rentabilidad de las empresas.

Rentabilidad empresarial

Se puede pensar que el hecho de que un negocio turístico sea más o menos rentable no tiene importancia siempre que siga funcionando, pero esto es inexacto. La realidad es que el turismo supone una buena parte de los trabajos que se crean en el sector servicios, que a su vez representa dos tercios de la economía nacional. Es decir, que sin empresas turísticas rentables, el empleo en España se resiente de forma notable. Ahora que se habla de cualificación no está de más decir que la mayor parte de los trabajos en el sector turístico son especializados. No todo el mundo sirve para estar tras un mostrador de hotel, encargado de la gestión de un establecimiento o asistiendo como azafata en un vuelo, por poner varios ejemplos.

Por eso, Exceltur, la patronal turística, se ha afanado en los últimos meses en recordar que sí, que el turismo vuelve a crecer tímidamente, pero que si lo hace es a causa de las constantes bajadas de precios y de sacrificar la rentabilidad de las empresas. A menores beneficios, mayor reducción de gastos y, lamentablemente, el trabajo es lo primero que se ve comprometido.

Nuevos productos

Parece claro que la oferta de España debe dirigirse a ofrecer mayor calidad y atraer a un turista que gaste más, incluso sacrificando el número de turistas. Menos, pero con más rendimiento. Tampoco se puede generalizar y cada destino debe buscar su esencia y su reconversión. Por ejemplo, iniciativas como la de Ibiza, que quiere sumar a su conocida oferta de ocio nocturno la naturaleza y cultura de la isla es un paso interesante en este nuevo camino.

Los turoperadores y agencias de viajes también vislumbran el futuro con buenos ojos. Países de nuestro entorno como Alemania o las regiones nórdicas están volviendo a nuestro país, por lo que se espera que el pulso extranjero no se pare este año. Cosa distinta será el turismo en España, un país con el lastre del paro (su tasa se encuentra al 20%), unos precios elevados y una presión impositiva cada vez más alta.

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