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¿Y si el viaje se tuerce? Pídele ayuda a tu embajada

  • Las embajadas pueden ayudarnos si nos encontramos con una situación crítica en el país a donde hemos viajado.
  • Una representación diplomática puede expedirnos pasaportes, asistirnos si nos encarcelan o adelantar el dinero imprescindible en casos de extrema necesidad.
Actualizado el Martes, 05-May-2009 13:40 (GMT+1)

MADRID.- Estamos a un día para volver de nuestras vacaciones en un país asiático y, en una noche, los aeropuertos se ven colapsados y la capital en la que residimos es tomada por ciudadanos descontentos con su Gobierno. No podemos salir del país. ¿A quién recurrimos? La situación no es teórica, ya que se dio en Tailandia el pasado mes de noviembre. Nuestra primera opción debe ser la embajada de España.

¿Qué puede hacer una embajada o consulado por nosotros? Entre las actividades más importantes se encuentran las de expedirnos un pasaporte, si nos los han robado, lo hemos perdido o está caducado; prestarnos asistencia si las autoridades del país en cuestión nos detienen o encarcelan a algún familiar; o adelantar el dinero imprescindible para casos de máxima necesidad o repatriaciones. Lo que el Ministerio de Asuntos Exteriores deja bien claro es que la sección consular de una Embajada no realiza tareas de agencia de viajes, ni consigue trabajo por nosotros, ni garantiza que vayamos a recibir en un hospital o cárcel un trato mejor que el que se da a los nacionales del estado en el que nos encontremos.

También hay que saber que no nos avalarán, ni nos prestarán dinero o pagarán nuestras multas. Y, por último, no desempeñarán labores de intérprete (en procesos penales pueden facilitárnoslo), ni de guías o asistentes sociales. En el caso de que el estado al que viajemos no tenga embajada o consulado, deberemos contactar con un país de la Unión Europea donde sí exista embajada española, desde donde nos prestarán la ayuda básica de emergencia.

Estoy detenido, ¿qué puedo esperar?

Cuando viajamos no somos conscientes de que debemos someternos a las leyes de nuestro país de destino. De hecho, en la mayoría de los casos, los viajeros desconocen la legislación básica del destino que visitan (por ejemplo: las normas de vestimenta para las mujeres en algunos países árabes). Esto significa que si resultamos detenidos tendremos que pasar por todo un proceso penal y nuestra condición de extranjeros no nos librará del mismo. Lo primero que debemos hacer si nos encontramos en esta situación es solicitar que se notifique a la embajada nuestra condición de detenidos. Una vez que la misma tenga conocimiento de nuestro estado se podrá poner en contacto con nuestros familiares.

Otra cuestión importante en un momento como este es la elección de abogado. Las oficinas consulares facilitarán una lista (a nosotros o a nuestros familiares) de letrados especializados en determinados temas. La embajada no puede recomendar ni intervenir en el proceso de contratación. Así que la elección de un profesional del derecho no es un tema baladí, ya que muchos abogados solicitan que se les adelante una cantidad de dinero por unos servicios que luego no prestarán. Hay que ir con cuidado.

El consejo general es que antes de viajar nos hagamos con los datos de contacto de la embajada española (o del consulado, en su caso) que tenga presencia en nuestro país de destino. Esta información la podremos encontrar en la página web del Ministerio de Asuntos Exteriores. Si no existiese embajada, lo mejor es apuntar los datos de la que se encuentre en el país más cercano para que nos facilite ayuda en caso de necesitarla.

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