Blog de la revista digital www.revista80dias.es, dedicado al turismo y los viajes

viernes 12 de marzo de 2010

Un nuevo impuesto para los europeos que deseen visitar EEUU

Esta semana, el presidente estadounidense Barack Obama ha firmado la Travel Promotion Act, ley que pone los cimientos del sistema federal de promoción turística en EEUU. En muchos aspectos sería una buena ley si no fuese por un detalle: deja claro que al Gobierno estadounidense le importa muy poco el turismo.

Y es que la nueva norma establece un “impuesto” de 10 dólares que tendrán que pagar los visitantes europeos que lleguen a EEUU. La idea de esta tasa es que sirva para financiar las actividades de promoción de la entidad creada al efecto por la Ley. Sin embargo, lo más seguro es que provoque el efecto contrario y haga que muchos turistas se piensen la posibilidad de viajar al país norteamericano. Y es que cada vez son mayores las trabas que EEUU establece para atravesar sus fronteras.

Según AHLA (American Hotels and Lodging Association), EEUU ha perdido entre 2000 y 2008 un total de 633.000 visitantes, lo que ha provocado unas pérdidas estimadas para el sector turístico de 182.000 millones de dólares y la desaparición de 245.000 empleos. No nos extraña, ya que la paranoia para evitar atentados, la necesidad de avisar antes de llegar y las trabas en frontera le quitan a uno las ganas.

Hasta ahora, EEUU no contaba con una entidad dedicada a la promoción del país en su conjunto, sino que cada estado daba a conocer su oferta en el exterior. Con la Travel Promotion Act se crea la Corporation for Travel Promotion, un organismo dotado con 100 millones de dólares (una parte financiada con el “impuesto” de 10 dólares a los viajeros) para realizar campañas de publicidad y educativas que animen a viajar a los EEUU. Además, se establece la formación de una campaña público-privada en la que participarán el Gobierno y el sector privado.

El objetivo es que esta nueva Ley atraiga a 1,6 millones de nuevos visitantes, aumente el gasto turístico en 4.000 millones de dólares y genere 321 millones de dólares en impuestos. Sin duda, buenas ideas, pero que han empezado con mal pie.

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lunes 8 de marzo de 2010

Empezamos a vender todos nuestros atractivos

España se prepara para mostrar lo poliédrico de su oferta turística. Desde el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio se han esforzado por seguir las premisas del Plan Horizonte 2020 en cuanto a promoción. La industria turística será uno de los motores que saquen a nuestro país de la crisis y para ello es necesario buscar nuevos clientes en otros mercados.

¿Seguimos queriendo que nos visiten británicos y alemanes? Sí, aunque la crisis ha acelerado algo que ya se estaba notando desde principios de este siglo: nuestra falta de competitividad frente a otros destinos. Lo barato y soleado que resultaba España para nuestros vecinos teutones y británicos está perdiendo puestos frente a otras ofertas como Turquía o Egipto, por ejemplo. Eso acabará desplazando a muchos de estos turistas que sólo miran el precio hacia nuestros competidores, lo que nos obligará a centrarnos en turistas que busquen un valor añadido.

Por eso es muy interesante que desde el Ministerio se haya optado por una campaña en la que se resaltan otras opciones de España, como la gastronomía, el turismo de interior, la cultura, la noche, el golf. Y que se busquen clientes en mercados como China, India o Iberoamérica, donde se están desarrollando sociedades pujantes económicamente. Al final España debe vender experiencias. ¿Algo intangible? No, significa ir más allá del precio para que el viajero se vaya con un trocito de España en su interior.

Habrá que ver cómo funciona, pero es un paso en el buen camino. Ahora queda otra etapa más importante si cabe: la adecuación de la oferta a lo que realmente se vende. ¿Está el turismo de interior preparado para recibir al visitante extranjero? En este caso, el sector privado es el principal responsable, aunque necesitará que desde las instituciones públicas se le eche un cable.

En 2009 el número de turistas que nos visitaron descendió un 8%, por encima de la estimación más pesimista. Aunque aún es pronto para hablar de recuperación, los primeros indicadores del año indican un cambio de tendencia, que, en todo caso, será lenta, por nuestra dependencia de mercados tan afectados por la crisis como Reino Unido y Alemania. Sin embargo, según los datos del Instituto de Estudios Turísticos, las visitas de belgas, franceses, italianos, suizos, estadounidenses e iberoamericanos han aumentado en enero.

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miércoles 24 de febrero de 2010

Una de cal y otra de arena para el turismo patrio

Esta semana ha pasado desapercibida en la mayoría de los medios la noticia de que el número de turistas extranjeros que nos visitaron en enero ha aumentado un 1,1% con respecto al mismo mes de 2009. Desde un punto de vista objetivo hay que reconocer que no era difícil conseguir un mayor número de visitantes que el año pasado, ya que 2009 fue el peor de los últimos cinco ejercicios. Sin embargo, la cifra puede suponer un punto de inflexión en el maltrecho estado del turismo para los próximos meses. La prueba de fuego estará en la Semana Santa.

Canarias es la ganadora, con un crecimiento del 1,6%. Tras meses de caídas, el archipiélago ha empezado a recuperarse, lo que también indica que el mercado británico (el principal de la región) puede estar iniciando la mejoría. Esto también sería bueno para otros destinos de playa. No obstante, debemos señalar que las autoridades, desde el Gobierno a las CCAA, pasando por las empresas privadas, no deberían dormirse en los laureles. Sigue siendo necesario diversificar la oferta española y desestacionalizarla para generar más y mejor negocio. Y también es imperioso ganar en competitividad.

Por otro lado, la cruz de esta moneda hay que buscarla en las pernoctaciones hoteleras. España es el primer país de la Unión Europea en el que más noches de hotel se pasan. Pero también es verdad que éstas han descendido por encima de la media europea en el último año, consecuencia de la excesiva dependencia de nuestro turismo de los visitantes extranjeros. Otros estados como Alemania o Gran Bretaña han tenido caídas muy inferiores porque su negocio turístico es movido mayoritariamente por el mercado interno. Y, por su lado, los hoteles se han visto obligados a bajar sus precios, por lo que, aún siendo el país con mayor número de pernoctaciones, la rentabilidad también ha decaído.

No estamos diciendo que haya que centrarse sólo en el cliente nacional, sino que hay que potenciar más el producto que se ofrece al mismo y buscar nuevos mercados internacionales en países con mayor recorrido que los tradicionales europeos. Pero para eso hay que vender algo distinto.

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